viernes, 16 de enero de 2009

Instintos

(…) podemos decir que el más primario, profundo y multiforme de los instintos (del hombre) es su instinto de comunicación. De él dependen su vida y su realización en cuanto ser humano. Bajo cualquier aspecto que se le considere. En la medida en que se comunica debidamente, el hombre vive, crece, madura, es fecundo y feliz. Por lo mismo, la incomunicación o la comunicación deformada equivale para él a la frustración y la muerte. El hecho de que éstas abunden, nos demuestra que el instinto de comunicación, como todos los demás instintos humanos, también puede pervertirse y conducir exactamente a lo opuesto de su finalidad natural. Ello ocurre cuando el hombre, cediendo a su egoísmo, prefiere replegarse sobre sí, a costa del abandono o de la dominación, en el plano físico, psicológico o social, de los demás”.


DECOS_CELAM Hacia una teología de la comunicación

jueves, 1 de enero de 2009

Poseer y Conservar

“Es cierto que es tomar y poseer y conservar una gran ventaja sobre alguien el saber que no comprendió algo, y esa ventaja no se conserva más que callando. Es ´humano´, como se dice. Y entiendo la lógica de la actitud, ya que siento a veces asomar en mí, llegado el caso, ese tipo de satisfacción, de ver a alguien decir tonterías y poder corregirlo: la tentación de callar es grande y ofrece muchas ventajas. Se sabe que ´se tiene en la mano´ al tipo a voluntad, pero se conserva la ventaja, y mientras tanto se contempla el espectáculo de un mocoso que cree haber comprendido. Basta con dejarlo actuar: se enredará sólo, lo que duplica la ventaja que se tiene sobre él…”

Althusser, Louis, “Freud y Lacan, en Escritos sobre psicoanálisis, Siglo XXI, México, 1996.

Blogs o el espectáculo del yo

Revista Ñ DEBATE

En esta nota, el autor afirma que nuestra época espera que cada hombre y cada mujer, cada niño y cada anciano, sean ricos o pobres, se transformen en "emisores". De qué es para él irrelevante. La experiencia del mundo se ha vuelto definitivamente fugaz, a su criterio.

Por: Christian Ferrer. SOCIÓLOGO, DOCENTE UBA.

Los hombres que daban forma a una generación literaria podían ser encontrados, en otros tiempos, sentados en cafés estratégicos y sacando filo o espoleta a un manifiesto más o menos tremebundo, cuanto menos quejoso e invariablemente urgente.


Si algún destino existía para ellos, se resumía en fama u olvido. Las revistas culturales solían ser portavoces, o altavoces, de las intenciones grupales, es decir engranajes esenciales de su cadena de distribución. Hoy, además, hay blogs en Internet, cuyos precursores fueron las secciones concedidas por los diarios a las letras y las bellas artes, "espacios" luego confirmados por la televisión.


El blog "de ideas" ya es una institución de la cultura y los debates actuales en torno a su consistencia ontológica y técnica suponen una trifulca altisonante acerca de sus incumbencias, no menos que por la porción de prestigio e influencia que otros medios ya consagrados o habituales necesariamente han de ceder. No obstante, se sabe que de tales grupos literarios o intelectuales la posteridad picotea, a lo sumo, algún autor, algún título, si es que lo hace.


La causa de la preferencia por ciertos "soportes" de ideas, sea en papel o en pantalla, difícilmente será encontrada en el contenido, siempre perecedero, sino en la potencia articuladora y amplificadora de su forma técnica, que es mayor, incluso inmensa, a las posibilitadas por una revista o un libro.


A juzgar por las "visitas", los lectores se multiplican como peces, en el supuesto de que los números computados por el "contador" del sitio informático signifiquen algo. En todo caso, los números altos de tirada de edición siempre han significado éxito, y no valor.


De Internet se dice que es una "revolución", palabra que ha demostrado ser un concepto productivo, además de coartada y consigna. En su momento, también la invención del automóvil modificó "el soporte" y la celeridad de la circulación de la carne humana sin cambiar por ello el lugar de destino ni el motivo de la cita: fábricas, oficinas, ventanillas para trámites, complejos turísticos. Lo importante era la circulación en sí misma, y la novedad. Por debajo, sosteniéndolas, una enorme trama de intereses económicos y políticos.


En fin, que no faltó el exaltado que calificó al zapping de manivela libertaria de la audiencia. Ahora, al igual que cien años atrás, se cree que el desinterés o el escepticismo por los símbolos del "progreso" es una actitud poco menos que bárbara, parecida a la de esa gente que afea el paisaje urbano por no respetar los dictados de la moda. Es inevitable que cada época se ilusione con sus juguetes nuevos.


Nada a objetar: los sitios informáticos de ideas son tan útiles y significativos como lo eran las revistas y las bibliotecas. Pero suponerlos un trastrocamiento revolucionario en el orden de la cultura es el tipo de exageración enfática que suele acompañar a los discursos de sobremesa. Lo cierto es que el contenido raramente confirma otra cosa que no sea la apoteosis y el espectáculo del "yo", esa antigua muletilla de la vanidad y el narcisismo. Internet podrá parecerse a una galería de espejos deformantes, pero la retórica circulante se remite a un pronombre personal.


Ya es bastante difícil escribir dos o tres buenos ensayos o ficciones al año. La sola idea de publicarlos tres veces al día da vértigo, salvo que la opinión, por sí misma, haya devenido en género literario hegemónico, no menos que el carneo, el vómito y la maledicencia, juicios soeces que abundan en ese módico circo romano aunque sin el gracejo que el ingenio popular suele dejar en las paredes de los mingitorios públicos.


Esta época espera que cada hombre y cada mujer, cada niño y cada anciano, sean ricos o pobres, se transformen en "emisores". ¿De qué? Eso carece de relevancia, puesto que la experiencia inmediata del mundo se ha vuelto tan fugaz como una primera plana de periódico. Y por cierto, que los matutinos debatan la naturaleza de estos sitios informáticos es algo muy natural, puesto que nada hay más parecido a un diario que un blog con pretensiones culturales. Ambos han de ser llenados todos los días.


El blog, al igual que antes la revista de cenáculo, es menos una herramienta generacional que una tradición moderna: hay que hacer algo de ruido allí abajo para que los de arriba hagan lugar a las nuevas generaciones, si es que éstas mismas no son otra cosa que un abuso académico de fechas de nacimiento concordantes. El barullo ha de ser lo más sonoro posible, pues hay gente aún más joven en las gateras exigiendo inclusión social. Quizás por eso la edad de los pregones más entusiasmados por la novedad técnica suele estar más cercana al nicho del cementerio que a la sala de partos del hospital.


Tesis sobre Feuerbach

Escrito en alemán por Karl Marx en la primavera de 1845. Fue publicado por primera vez por Friedrich Engels en 1888 como apéndice a la edición aparte de su Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana.


[I]

El defecto fundamental de todo el materialismo anterior -incluido el de Feuerbach- es que sólo concibe las cosas, la realidad, la sensoriedad, bajo la forma de objeto o de contemplación, pero no como actividad sensorial humana, no como práctica, no de un modo subjetivo. De aquí que el lado activo fuese desarrollado por el idealismo, por oposición al materialismo, pero sólo de un modo abstracto, ya que el idealismo, naturalmente, no conoce la actividad real, sensorial, como tal. Feuerbach quiere objetos sensoriales, realmente distintos de los objetos conceptuales; pero tampoco él concibe la propia actividad humana como una actividad objetiva. Por eso, en La esencia del cristianismo sólo considera la actitud teórica como la auténticamente humana, mientras que concibe y fija la práctica sólo en su forma suciamente judaica de manifestarse. Por tanto, no comprende la importancia de la actuación "revolucionaria", "práctico-crítica".


[II]

El problema de si al pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema teórico, sino un problema práctico. Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento. El litigio sobre la realidad o irrealidad de un pensamiento que se aísla de la práctica, es un problema puramente escolástico.


[III]

La teoría materialista de que los hombres son producto de las circunstancias y de la educación, y de que por tanto, los hombres modificados son producto de circunstancias distintas y de una educación modificada, olvida que son los hombres, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias y que el propio educador necesita ser educado. Conduce, pues, forzosamente, a la sociedad en dos partes, una de las cuales está por encima de la sociedad (así, por ej., en Robert Owen).
La coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la actividad humana sólo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria.


[IV]

Feuerbach arranca de la autoenajenación religiosa, del desdoblamiento del mundo en un mundo religioso, imaginario, y otro real. Su cometido consiste en disolver el mundo religioso, reduciéndolo a su base terrenal. No advierte que, después de realizada esta labor, queda por hacer lo principal. En efecto, el que la base terrenal se separe de sí misma y se plasme en las nubes como reino independiente, sólo puede explicarse por el propio desgarramiento y la contradicción de esta base terrenal consigo misma. Por tanto, lo primero que hay que hacer es comprender ésta en su contradicción y luego revolucionarla prácticamente eliminando la contradicción. Por consiguiente, después de descubrir, v. gr., en la familia terrenal el secreto de la sagrada familia, hay que criticar teóricamente y revolucionar prácticamente aquélla.


[V]

Feuerbach, no contento con el pensamiento abstracto, apela a la contemplación sensorial; pero no concibe la sensoriedad como una actividad sensorial humana práctica.


[VI]

Feuerbach diluye la esencia religiosa en la esencia humana. Pero la esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales. Feuerbach, que no se ocupa de la crítica de esta esencia real, se ve, por tanto, obligado:
A hacer abstracción de la trayectoria histórica, enfocando para sí el sentimiento religioso (Gemüt) y presuponiendo un individuo humano abstracto, aislado.En él, la esencia humana sólo puede concebirse como "género", como una generalidad interna, muda, que se limita a unir naturalmente los muchos individuos.


[VII]

Feuerbach no ve, por tanto, que el "sentimiento religioso" es también un producto social y que el individuo abstracto que él analiza pertenece, en realidad, a una determinada forma de sociedad.


[VIII]

La vida social es, en esencia, práctica. Todos los misterios que descarrían la teoría hacia el misticismo, encuentran su solución racional en la práctica humana y en la comprensión de esa práctica.


[IX]

A lo que mas llega el materialismo contemplativo, es decir, el materialismo que no concibe la sensoriedad como actividad práctica, es a contemplar a los distintos individuos dentro de la "sociedad civil".


[X]

El punto de vista del antiguo materialismo es la sociedad "civil; el del nuevo materialismo, la sociedad humana o la humanidad socializada.


[XI]

Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modo el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Los chicos duermen menos por la TV y la computadora

Clarín 28-03-2004 INVESTIGACION DE LA UNIVERSIDAD DE OXFORD
Llegan a perder un mes de sueño al año. Los expertos aseguran que afecta su salud.

Mariana Iglesias

El abuso y el uso sin control de cierta tecnología por parte de los chicos conspiran contra su salud. Según investigadores británicos de la Universidad de Oxford, el hecho de que los padres dejen a sus hijos tener un televisor, una computadora y un teléfono celular en su propia habitación les hace perder hasta un mes de sueño al año.
Los especialistas llegaron a esta conclusión al hacer una encuesta entre mil padres británicos de niños de edades que van de los 4 a los 10 años. De acuerdo a sus respuestas también llegaron a otra conclusión, aún más abrumadora: que dos de cada diez chicos le dedican al sueño entre dos y cinco horas menos por noche que las que dormían sus padres durante su propia infancia.
Según la psiquiatra Luci Wiggs, de la Universidad de Oxford, el peligro está, en parte, en el "bombardeo mediático no estructurado que reciben los niños antes de dormir. Es la primera generación que se enfrenta a una cantidad tan grande de op ciones antes de ir a dormir. Las consecuencias de todo esto por ahora sólo pueden adivinarse".
Ni los especialistas conocen aún los efectos que pueden sufrir los chicos por esta causa a largo plazo, pero sí saben y advierten que la falta de horas y la mala calidad del sueño complican la salud física y mental, perjudican el rendimiento intelectual, pueden debilitar el sistema inmunológico y el crecimiento. Aseguran que los niños necesitan al menos entre diez y doce horas de sueño.
"La habitación de los niños, antes estaba pensada para leer y dormir, se fue convirtió en un sitio de entretenimiento excitante", dijo Jim Horne, jefe del centro de investigación del sueño de la Universidad de Loughborough.
El estudio muestra, por ejemplo, que los niños envían mensajes de texto con sus teléfonos celulares —a veces hasta debajo de sus sábanas, para no ser descubiertos— en vez de dormir.
El estudio británico se hizo porque allá saben que más de dos tercios de los chicos tienen computadoras, televisores y celulares en sus cuartos. Si bien este porcentaje no está claro en Argentina (se descuenta que es mucho menor) es un tema que afecta a ciertas familias argentinas.
"El problema es que las pantallas provocan una captación hipnótica. El chico se distrae de sí mismo, deja afuera el aquí y ahora, y entra en otro universo. Además, en la noche bajan las presiones. El clima está relajado y es un buen momento para entrar a Internet o mandar mensajes a amigos. A veces los chicos ven programas o se meten en juegos violentos, y la sobreestimulación artificial hace que la vida cotidiana parezca irrisoria, aburrida, y el sueño, una pérdida de tiempo", ", explica el psicólogo Miguel Angel Espeche.
"Los chicos están durmiendo menos, también los adultos atravesamos esa situación. Lo preocupante es que los niños necesitan cubrir una cantidad de horas de sueño, no sólo para reponer la energía que gastan durante el día, sino para permitir su normal evolución neurológica" dice Margarita Blanco, del Club del Sueño
Y agrega: "Los estímulos que la sociedad actual pone al alcance de los niños los sobreexcita y desvía su atención respecto de otras actividades, pero muchos padres no saben cómo resolver ese problema, porque es nuevo y porque también ellos viven los efectos del mismo problema".

Extraído de: http://www.clarin.com/diario/2004/03/28/s-04001.htm

Los chicos duermen menos por la TV y la computadora

Clarín 28-03-2004 INVESTIGACION DE LA UNIVERSIDAD DE OXFORD
Llegan a perder un mes de sueño al año. Los expertos aseguran que afecta su salud.

Mariana Iglesias

El abuso y el uso sin control de cierta tecnología por parte de los chicos conspiran contra su salud. Según investigadores británicos de la Universidad de Oxford, el hecho de que los padres dejen a sus hijos tener un televisor, una computadora y un teléfono celular en su propia habitación les hace perder hasta un mes de sueño al año.
Los especialistas llegaron a esta conclusión al hacer una encuesta entre mil padres británicos de niños de edades que van de los 4 a los 10 años. De acuerdo a sus respuestas también llegaron a otra conclusión, aún más abrumadora: que dos de cada diez chicos le dedican al sueño entre dos y cinco horas menos por noche que las que dormían sus padres durante su propia infancia.
Según la psiquiatra Luci Wiggs, de la Universidad de Oxford, el peligro está, en parte, en el "bombardeo mediático no estructurado que reciben los niños antes de dormir. Es la primera generación que se enfrenta a una cantidad tan grande de op ciones antes de ir a dormir. Las consecuencias de todo esto por ahora sólo pueden adivinarse".
Ni los especialistas conocen aún los efectos que pueden sufrir los chicos por esta causa a largo plazo, pero sí saben y advierten que la falta de horas y la mala calidad del sueño complican la salud física y mental, perjudican el rendimiento intelectual, pueden debilitar el sistema inmunológico y el crecimiento. Aseguran que los niños necesitan al menos entre diez y doce horas de sueño.
"La habitación de los niños, antes estaba pensada para leer y dormir, se fue convirtió en un sitio de entretenimiento excitante", dijo Jim Horne, jefe del centro de investigación del sueño de la Universidad de Loughborough.
El estudio muestra, por ejemplo, que los niños envían mensajes de texto con sus teléfonos celulares —a veces hasta debajo de sus sábanas, para no ser descubiertos— en vez de dormir.
El estudio británico se hizo porque allá saben que más de dos tercios de los chicos tienen computadoras, televisores y celulares en sus cuartos. Si bien este porcentaje no está claro en Argentina (se descuenta que es mucho menor) es un tema que afecta a ciertas familias argentinas.
"El problema es que las pantallas provocan una captación hipnótica. El chico se distrae de sí mismo, deja afuera el aquí y ahora, y entra en otro universo. Además, en la noche bajan las presiones. El clima está relajado y es un buen momento para entrar a Internet o mandar mensajes a amigos. A veces los chicos ven programas o se meten en juegos violentos, y la sobreestimulación artificial hace que la vida cotidiana parezca irrisoria, aburrida, y el sueño, una pérdida de tiempo", ", explica el psicólogo Miguel Angel Espeche.
"Los chicos están durmiendo menos, también los adultos atravesamos esa situación. Lo preocupante es que los niños necesitan cubrir una cantidad de horas de sueño, no sólo para reponer la energía que gastan durante el día, sino para permitir su normal evolución neurológica" dice Margarita Blanco, del Club del Sueño
Y agrega: "Los estímulos que la sociedad actual pone al alcance de los niños los sobreexcita y desvía su atención respecto de otras actividades, pero muchos padres no saben cómo resolver ese problema, porque es nuevo y porque también ellos viven los efectos del mismo problema".

Extraído de: http://www.clarin.com/diario/2004/03/28/s-04001.htm

Campañas de humor


Extraído de: http://otringal.com/425/como-matar-a-spiderman/

Campañas de contraposición

Extraído de: http://esferadecomunicacion.wordpress.com/2008/03/05/no-seas-payaso-si-podes-ser-rey/

La Escuela, garantía de futuro

Clarín 24/05/200
Una educación que forme ciudadanos participativos y solidarios, que utilicen críticamente las nuevas tecnologías, ayudará a la construcción de una sociedad más justa, humana y sin exclusiones.

DANIEL FILMUS. Sociólogo especializado en educación. Director de FLACSO

Pronosticar que en las próximas décadas los medios de comunicación audiovisual, las computadoras y las redes informáticas como Internet reemplazarán a escuelas y maestros, se ha convertido en un lugar común entre "futurólogos" encandilados por las nuevas tecnologías. Las visiones más apocalípticas han comenzado a apostar acerca de la fecha precisa de la extinción de estos "dinosaurios" de la modernidad. El aluvión de publicidad informática ha colocado a la defensiva a quienes nos dedicamos a la educación escolar. ¿Qué haremos cuando las máquinas ocupen nuestro lugar?

Al contrario de lo que plantean estas perspectivas, nunca como ahora la función de la escuela y los maestros ha resultado más imprescindible para la formación integral de los futuros ciudadanos y trabajadores. La irrupción de las nuevas tecnologías plantea el desafío de transformar el papel de la escuela y los maestros, pero de ninguna manera significa su desaparición.

En un artículo reciente, Umberto Eco nos brinda un excelente ejemplo de la vigencia y a la vez de la necesidad de transformar la labor de los educadores. El autor italiano nos advierte que, si para beneficiarnos, alguien nos ofrece regalar un billón de dólares con la condición de que para gastarlos debemos previamente contarlos de a uno, lo más inteligente que podemos hacer es devolverlos. El trabajo de contarlos uno por uno nos llevaría más de 31 años y si pretendemos comer y dormir, cerca de 63 años. La figura es útil para entender qué es lo que ocurre con los niños y jóvenes cuando se enfrentan al billón de informaciones que contienen la memoria de la computadora o las páginas de Internet. Al igual que en el caso de los dólares, la información acumulada de esta manera es inutilizable. Para que alguien pueda usar esta información, la escuela debió enseñarle previamente a seleccionarla, clasificarla, decodificarla y poder realizar una lectura crítica de ella. Más aún: la escuela debe brindarle las competencias para convertirse también en un productor de información, que él mismo pueda luego colocar a disposición de los demás. De esta manera, la función de la escuela se transforma. Su papel principal ya no está, como hasta ahora, en colocar en la memoria del niño fechas, datos, fórmulas. De toda formas no podría competir con la memoria y la información que poseen las PC.

Autopistas y senderos

Pero la utilización de estas nuevas herramientas para el aprendizaje exige haber adquirido saberes y competencias previas. El desafío actual de la escuela es desarrollar en todos los niños y jóvenes estos conocimientos. Sólo la escuela puede democratizar las competencias que se requieren para lograr el dominio de las nuevas tecnologías y evitar que su utilización sea patrimonio de una elite.

Pero la vigencia de la escuela no sólo se proyecta hacia el futuro a partir de los contenidos que ella transmite, sino también a través de su papel socializador, de formación en valores y de lo que en ella se aprende y se vive. Quienes imaginan que la escuela es reemplazable por autopistas informáticas precisamente confunden a la escuela con eso: con una autopista. Como describe Milan Kundera en su libro La inmortalidad, en las autopistas sólo importa cómo se entra y cómo se sale. Son iguales en todas partes del mundo y el objetivo es transitarlas rápido. Nada de lo que ocurre dentro de ellas es importante. Las escuelas, en cambio, se asemejan mucho más a los senderos, a los caminos, en los que no sólo es importante adonde se quiere llegar sino el trayecto mismo. En los senderos, es tan trascendente el destino al que pretende arribar como lo que se conoce, lo que se descubre, lo que se crea al andar. Es necesario destacar que una buena parte de los aprendizajes que ocurren en la escuela no se transmiten en una sola dirección. Se producen por el intercambio diario entre maestros y alumnos. Por ejemplo, por la posibilidad de escuchar y debatir con perspectivas sociales e ideológicas diferentes y contrastarla con las propias. También por la posibilidad de aprender valores y actitudes democráticas en el único clima posible: la diversidad, la tolerancia y el respeto por el otro. Es así como, para quienes conciben escuelas autopista, las instituciones educativas son fácilmente sustituibles por sistemas de educación a distancia. Para quienes conciben que las escuelas son senderos que valen la pena ser transitados y para quienes creen que esas vivencias se transforman en sensaciones, valores y aprendizajes imprescindibles para la vida futura, la experiencia escolar resulta irreemplazable.Pero los actores educativos no somos meros espectadores del futuro de la escuela. El mayor favor que las autoridades, los docentes y los padres podemos hacer a quienes predicen el fin de la escuela es quedar atrapados por el miedo a las nuevas tecnologías y tratar de mantener la educación inmutable frente a las transformaciones que ocurren en la sociedad. Su pérdida de vigencia y utilidad contribuirán a su desaparición o a su vaciamiento y transformación en guarderías. Enfatizar el papel de la escuela en función de la formación de ciudadanos participativos y solidarios y en la construcción de saberes y competencias para utilizar, dominar y tener una mirada crítica respecto de las formas de incorporación de las nuevas tecnologías informáticas, no sólo garantizará la presencia sustantiva de la escuela en el mundo que viene. También será un gran aporte a la construcción de una sociedad más justa, humana y sin exclusiones, donde los beneficios que produzcan los avances científico-tecnológicos se coloquen al servicio de todos sus ciudadanos.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Cassette

Año 2132, lugar: aula de cibernética, personaje: un niño de 9 años, se llama Blas.
Por el potencial de su genotipo Blas ha sido escogido para la clase Alfa. O sea que, cuando crezca, pasara a integrar ese medio por ciento de la poblacion mundial que se encarga del progreso. Entre tanto, lo educan con rigor. La educación, en los primeros grados, de limita al presnte: el método de la ciencia y el uso de los aparatos de comunicación. Después, en los grados intermedios, sera una educación para el futuro: que descubra...que invente. La educacion en el conocimiento del pasado todavia no es materia para su clase Alfa.
Está en penitencia. Su tutor lo ha encerrado para que no se distraiga y termine su deber de una vez.
Blas sigue con la vista una nube que pasa. Quiza es la misma nube que otro niño, antes que él naciera, siguio con la vista una mañana como esta. Y al seguirla pensaba en un niño que también la miro en una epoca anterior, y en tanto la miraba creia recordar que otro niño y en otra vida...y la nube ha desaparecido.
Ganas de estudiar Blas no tiene. Abre su cartera y saca, no el dispositivo calculador, sino un juguete. Es un Casette.
Empieza a ver una aventura de cosmonautas. Cambia y se pone a ver un concierto de musica estocástica. Mientras ve y oye, la imaginación se le escapa hacia aquellas gentes primitivas del siglo XX, a las que justamente se refirió el tutor en un momento de distracción: "Pobres!, como se habrán aburrido sin este Casette!..."
Blas, en su vertiginoso siglo XXII, tiene a su alcance miles de entretenimientos...el Casette admite los más remotos sonidos e imágenes: transmite noticias desde satélites que viajan por el sistema solar; remite cuerpos en relieve; permite que él converse, viéndose las caras, con un colono de Marte; remite sus preguntas a una máquina computadora (voces, voces, nada mas que voces, pues en el año 2132 el lenguaje es únicamente oral: las informaciones imortantes se difunden mediante fotografías, diagramas, guiños eléctricos, signos matemáticos)
En vez de terminar el deber, Blas juega con el Casette. Es un paralelepipedo de 20 x 12 x 3 que, no obstante su pequeñez, le ofrece un variadisimo repertorio de diversiones. Sí, pero el se aburre. Esas diversiones ya están programadas. Un gobierno de tecnócratas resuelve qué es lo que debe ver y oir. Blas da vuelta el Casette en las manos. Lo enciende...lo apaga. ¡ Ah, podrán presentarle cosas para que él piense sobre ellas, pero no obligarlo a que piense así o asá!
Ahora, por la derecha de la ventana, reaparece la nube. No es nube: es el mismo que anda por el aire. En todo caso, es alguien como él, exactamente como él. De pronto a Blas se le iluminan los ojos.
- No sería posible - se dice - mejorar este casette, hacerlo más simple, más cómodo, más personal, más íntimo, más libre, sobre todo más libre?
Un casette también portatil, pero que no dependa de ninguna energía microelectrónica; que funcione sin necesidad de oprimir botones; que se encienda apenas se lo toque con la mirada y se apague en cuanto se le quite la vista de encima; que permita seleccionar cualquier tema y seguir su desarrollo hacia adelante, hacia atrás, repitiendo un pasaje agradable o saltándose uno fastidioso...Todo eso sin molestar a nadie, aunque se esté rodeado de muchas personas, pues nadie, sino quien use tal Casette, podría participar de la fiesta. Tan perfecto sería ese Casette que operaría dentro de la mente...proyectaría imágenes y sonidos en una pantalla de nervios. La cabeza se llenaría de seres vivos. Entonces uno percibiría la entonación de cada voz, la expresión de cada rostro, la descripcion de cada paisaje, la intención de cada signo...Porque, claro, también habría que inventar un código de signos. No como esos de la matemática, sino signos que transmitan vocablos: palabras impresas en láminas cosidas a un volumen manual. Se obtendría así una potentosa colaboración entre un artista literario que crea formas simbólicas y otro artista solitario que las recrea.-
¡ Esto sí que será una despampanante novedad ! - exclama - El tutor me va a preguntar: "¿Terminaste tu deber?". " No", le voy a contestar. Y cuando, rabioso por mi desparpajo, se disponga a castigarme otra vez, ¡zaz!, lo dejo con la boca abierta: "¡Señor, mire en cambio el proyectazo que le traigo!"... ( Blas nunca ha oído hablar de su tocayo Blas Pascal, a quien el padre encerró para que no se distrajera con las ciencias y estudiase las lenguas. Blas no sabe, que así como en 1632 aquel otro Blas de nueve años, dibujando con una tiza en la pared, reinvento la Geometría de Euclides, él, en 2132, acaba de reinventar el libro.)
Enrique Anderson Imbert

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Banalización

"La televisión puede hacer que una noche, ante el telediario de las ocho, se reúna más gente que la que compra todos los diarios franceses de la mañana y de la tarde juntos. Si un medio de esas características suministra una información par todos los gustos, sin asperezas, homogeneizada, cabe imaginar los efectos políticos y culturales que de ello pueden resultar. Es una ley que se conoce a la perfección: cuanto más amplio es el público que un medio de comunicación pretende alcanzar, más ha de limar sus asperezas, más ha de evitar todo lo que pueda dividir, excluir, más ha de intentar no escandalizar a nadie, como se suele decir, no plantear jamás problemas o sólo problemas sin trascendencia. En la vida cotidiana, se habla mucho del sol y de la lluvia porque se trata de un problema respecto del cual se tiene la seguridad de que no va a provocar roces; salvo si uno está de vacaciones y elogia el tiempo seco y soleado ante un campesino que necesita urgentemente que llueva, el tiempo es el tema intrascendente por antonomasia. (…)
Por eso se lleva a cabo la labor colectiva (…) tendiente a homogeneizar y banalizar, a conformar y despolitizar, a pesar de que, hablando con propiedad, no va destinada a nadie en concreto y de que nadie ha pensado ni pretendido nunca conseguir semejante objetivo. Se trata de algo que se observa con frecuencia en el mundo social: ocurren cosas sin que nadie lo pretenda, aunque lo parezca. (…) Sin que las personas que financian la televisión hayan tenido prácticamente que intervenir, (tenemos) ese extraño producto que es el ´telediario´, que conviene a todo el mundo, que confirma cosas ya sabidas, y, sobre todo, que deja intactas las estructuras mentales”.
Pierre Bourdieu, Sobre la televisión. Barcelona, Anagrama, 1996.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Relativismo Cultural

“El relativismo cultural es, por ende, hoy, quien presenta primero sus credenciales, cuando se trata de describir sin prejuicios una cultura otra. Pero las recomendaciones éticas y teóricas que puede invocar por servicios prestados a culturas lejanas, no lo dispensan del examen atento de los efectos que produce desde el momento en que se lo aplica, sin procesamiento alguno, a las culturas de los grupos dominados dentro del funcionamiento de un orden social. En este caso, hay dos principios de interpretación que pueden invocar relaciones que asocian las realidades simbólicas a las realidades sociales: 1) no importa en qué condición social funcione una cultura, tiende a organizarse como sistema simbólico; 2) una dominación social tiene siempre efectos simbólicos sobre los grupos dominantes y dominados que asocia. ¿Es necesario, entonces, para comprender una cultura popular en su coherencia simbólica, tratarla como un universo de significación autónomo, olvidando todo lo que está debajo y por fuera de ella, en especial los efectos simbólicos de la dominación que sufren quienes la practican, aun a riesgo de volver a destiempo sobre el asunto? ¿O, por el contrario, es necesario partir de la dominación social que la constituye como cultura dominada para interpretar de entrada respecto de este principio de heteronomía todos sus pasos y sus producciones simbólicas?”.
Vanesa Bouza Sociología

Grignon, Claude y Passeron, Jean-Claude: Lo Culto y lo Popular. Miserabilismo y populismo en sociología y en literatura. Nueva Visión, 1991.

La Propaganda Leninista

La conciencia de clase es para Marx la base de la conciencia política. Pero, y éste es el aporte fundamental de Lenin, la conciencia de clase, librada a sí misma, se confina en "la lucha económica", es decir, se limita a una conciencia "tradeunionista", a una actividad puramente sindical y no llega a convertirse en conciencia política. Antes es necesario despertarla, educarla y llevarla a la lucha en una esfera más amplia que la constituida por las relaciones entre obreros y patronos. Esta tarea recae en una élite de revolucionarios profesionales, vanguardia consciente del proletariado. El partido comunista debe ser, precisamente, el instrumento de esa relación de la élite y la masa, de la vanguardia y la clase. Lenin sustituye la concepción socialdemócrata del partido obrero, tal como se la conoció sobre todo en Alemania e Inglaterra, por la concepción dialéctica de una cohorte de agitadores que sensibilizan y conducen la masa. En esta perspectiva, la propaganda, entendida en un sentido muy amplio —que va de la agitación a la educación política— se convierte en correa de trasmisión, el vínculo esencial de expresión, rígido y muy elástico al mismo tiempo, que conecta continuamente la masa con el partido y la lleva, poco a poco, a reunirse con la vanguardia en la comprensión y en la acción.
La propaganda de tipo bolchevique puede reducirse a dos expresiones esenciales: la revelación política (o denuncia) y la voz de orden.
Fiel a la palabra de Marx, según la cual "ha de hacerse a la opresión real más dura aún de lo que es agregándole la conciencia de la opresión, y a la vergüenza más denigrante aún haciéndola pública", Lenin invitó a los socialdemócratas "a organizar revelaciones políticas en todos los campos".
Esas "revelaciones" tienden a esclarecer, tras los sofismas con que las clases dominantes envuelven sus intereses egoístas, la verdadera naturaleza de sus apetitos y el fundamento real de su poder, y a dar a las masas una "representación clara" de ello. "Ahora bien, dice Lenin,, no es "en los libros donde el obrero podrá hallar esta representación clara; no la encontrará sino en las exposiciones vivaces, en las revelaciones candentes de lo que ocurre en un momento dado en torno a nosotros, de lo que se habla o cuchichea y que se manifiesta en tales o cuales hechos, cifras, veredictos, etc. Estas revelaciones políticas abarcan todos los campos y son la condición necesaria y fundamental para formar las masas con miras a su actividad revolucionaria." Es ésta la aplicación concreta del plan de desencantamiento marxista: ante cualquier acontecimiento que afecte la vida de las masas, el propagandista leninista debe ir de la apariencia a la realidad, la cual se encuentra al nivel de la lucha de clases, e impedir que los espíritus se desvíen o se hundan en explicaciones superficiales y falsas.
Una guerra, una huelga, un escándalo político son buenas ocasiones para ello; pero con más frecuencia algunos hechos mínimos muy concretos serán los analizados desde sus causas para demostrar cómo, lo que parecía un mero accidente, se relaciona con la explicación política general del partido comunista. Así el partido comunista francés se ha dedicado a demostrar los "crímenes del plan Marshall” tomando como base una penuria parcial, como un cierre de fábrica o el retraso en el suministro de agua en una comuna rural.

Jean_Marie Domenach: La propaganda política. Buenos Aires: Eudeba, 1963
Extraído de:
http://www.luisemiliorecabarren.cl/?q=node/776

viernes, 19 de diciembre de 2008

Saber, Comprender, Sentir

Paso del saber al comprender, al sentir y viceversa, del sentir al comprender, al saber. El elemento popular "siente", pero no siempre comprende o sabe. El elemento intelectual "sabe" pero no comprende o, particularmente, "siente". Los dos extremos son, por lo tanto, la pedantería y el filisteísmo por una parte, y la pasión ciega y el sectarismo por la otra. No se trata de que el pedante no pueda ser apasionado; al contrario, la pedantería apasionada es tan ridícula y peligrosa como el sectarismo y la demagogia más desenfrenados. El error del intelectual consiste en creer que se pueda saber sin comprender y, especialmente, sin sentir ni ser apasionado (no sólo del saber en sí, sino del objeto del saber), es decir, que el intelectual pueda ser tal (y no un puro pedante) si se halla separado del pueblo-nación, es decir, sin sentir las pasiones elementales del pueblo, comprendiéndolas y, por lo tanto, explicándolas y justificándolas por la situación histórica determinada; vinculándolas dialécticamente a las leyes de la historia, a una superior concepción del mundo, científica y coherentemente elaborada: el "saber". No se hace política-historia sin esta pasión, sin esta vinculación sentimental entre intelectuales y pueblo-nación. En ausencia de tal nexo, las relaciones entre el intelectual y el pueblo-nación son o se reducen a relaciones de orden puramente burocrático, formal; los intelectuales se convierten en una casta o un sacerdocio (el llamado centralismo orgánico).
Si las relaciones entre intelectuales y pueblo-nación, entre dirigentes y dirigidos --entre gobernantes y gobernados--, son dadas por una adhesión orgánica en la cual el sentimiento-pasión deviene comprensión y, por lo tanto, saber (no mecánicamente, sino de manera viviente), sólo entonces la relación es de representación y se produce el intercambio de elementos individuales entre gobernantes y gobernados, entre dirigentes y dirigidos; sólo entonces se realiza la vida de conjunto, la única que es fuerza social. Se crea el "bloque histórico."
Vanesa Bouza Sociología
Antonio Gramsci, “Paso del saber al comprender, al sentir y viceversa, del sentir al comprender, al saber” (1932) en El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce, Nueva Visión, Bs. As., 1997; p. 123/4
Texto extraible de:
http://www.gramsci.org.ar

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Validaciones

“Según muchos epistemólogos, los procedimientos de validación en las ciencias sociales no se fundan principal ni exclusivamente en el criterio de falsación de Popper, sino en la confrontación entre paradigmas. ´El progreso científico puede resultar también de la confrontación entre paradigmas´, dice Boudon.
Un paradigma se valida siempre a expensas de otro según dos criterios básicos: su mayor generalidad (explica mayor número de fenómenos que la teoría rival) y su mayor poder heurístico (permite encontrar explicaciones y detectar hechos significativos en mayor medida que la teoría rival). Por tanto, se puede decir que una teoría queda ´refutada´ -en sentido un tanto elástico, que no es el de Popper- cuando se demuestra que puede ser sustituida ventajosamente por otra de mayor capacidad explicativa y de mayor poder heurístico respecto de un determinado campo de análisis.


Gómez, Gilberto: “La teoría y el análisis de la cultura problemas teóricos y metodológicos” en Metodología y Cultura

Gusto y Necesidad

“La sumisión a la necesidad que, como se ha visto, inclina a las clases populares hacia una ´estética´ pragmática y funcionalista, rechazando la gratuidad y la futilidad de los ejercicios formales y de cualquier especie de arte por el arte, se encuentra también en la base de todas las elecciones de la existencia cotidiana y de un arte de vivir que impone la exclusión de las intenciones propiamente estéticas como si de ´locuras´ se tratase. Así, los obreros, con mayor frecuencia que todas las demás clases dicen que les gustan las viviendas claras y limpias, fáciles de mantener, o los vestidos de calidad adecuada que en cualquier caso les asigna la necesidad económica. La elección doblemente prudente de una prenda de vestir que sea a la vez ´sencilla´ (se dice ´vale para todo´: ´va con todo´, etcétera), es decir, tan poco señalada y tan poco arriesgada como sea posible (se dice también ´sin adornos inútiles´, ´práctica´, etcétera), y ´conveniente´, esto es, barata y duradera a la vez, que pueda ´ser utilizada al máximo´ por el menor precio posible, se impone sin duda como la estrategia más razonable, dados, por una parte, el capital económico y el capital cultural (por no hablar del tiempo) que se puede invertir en la compra de tal prenda, y dados, por otra parte, los beneficios simbólicos que se pueden esperar de una tal inversión (al menos en el trabajo –a diferencia, por ejemplo, de los empleados).
Vanesa Bouza Sociología
Bourdieu Pierre “La distinción” Ed. Taurus 1998 (”La elección de lo necesario”,pag 385)

martes, 16 de diciembre de 2008

Capitales Lingüísticos

“Cualquier acto de palabra o cualquier discurso es una coyuntura, producto del encuentro entre un habitus lingüístico y un mercado lingüístico, es decir, por una parte, entre un sistema de disposiciones socialmente constituidas, que implica una propensión a hablar de cierta manera y formular ciertas cosas (un interés expresivo), al mismo tiempo que una competencia para hablar inseparablemente definida como la aptitud lingüística para generar infinidad de discursos gramáticamente conformes y como la capacidad social para emplear adecuadamente esta competencia en una situación dada y, por la otra, un sistema de relaciones de fuerzas simbólicas que se imponen a través de un sistema de sanciones y censuras específicas y que, de esta manera, contribuyen a moldear la producción lingüística al determinar el “precio” de los productos lingüísticos. La anticipación práctica del precio que mi discurso tendrá contribuye a determinar la forma y el contenido de mi discurso, que será más o menos tenso, más o menos censurado, a veces hasta el silencio de la intimidación. Entre más oficial o “tenso” sea el mercado, esto es, más próximo a las normas del lenguaje dominante (podemos pensar, por ejemplo, en las ceremonias de la política oficial: inauguraciones, discursos, debates públicos), mayor será la censura y mayor la dominación del mercado por los dominantes, poseedores de la competencia lingüística legítima.”

Bourdieu P. y Wacquant L., Respuestas. Para una antropología reflexiva, Mexico, Grijalbo, 1995.

El Populismo

“Inspirado por la inquietud de rehabilitar, el populismo, que puede también tomar la forma de un relativismo, tiene por efecto hacer desaparecer los efectos de la dominación: interesándose en mostrar que “el pueblo” no tiene nada que envidiar a los “burgueses” en materia de cultura y de distinción, olvida que sus búsquedas cosméticas o estéticas son descalificadas de antemano como excesivas, mal ubicadas, o desplazadas, en un juego donde los dominantes determinan a cada momento la regla del juego (seca, yo gano; cara, tu pierdes) por su existencia misma, midiendo las búsquedas con la regla de la discreción y la simplicidad con la norma del refinamiento.”

Pierre Bourdieu “Los usos del pueblo”, en Cosas Dichas, (Madrid, Editorial Gedisa, 1993)

Cuando los desocupados deciden tomar la palabra

TRIBUNA ABIERTA /Diario Clarín jueves 12 de febrero de 1998 / OPINIÓN/


Las recientes manifestaciones de desocupados en Francia cuestionan la división entre excluidos, desempleados y trabajadores / Todos sufren por igual la precarización de las condiciones laborales


Por PIERRE BOURDIEU, FREDERIC LEBARON Y GERARD MAUGER. Sociólogos


Aquellos a quienes nos hemos acostumbrado a llamar los excluidos -excluidos provisorios, temporarios, duraderos o definitivos del mercado laboral- casi siempre están también excluidos de la palabra y la acción colectiva. ¿Qué pasa cuando, al cabo de muchos años de esfuerzos aislados y aparentemente desesperados de algunos militantes, necesariamente minoritarios, una acción colectiva logra por fin derribar el muro de la indiferencia mediática y política?

En primer lugar, el mal humor apenas disimulado de algunos profesionales de la palabra, periodistas, sindicalistas y hombres o mujeres políticos, que no ven en estas manifestaciones de los desocupados más que un cuestionamiento intolerable de sus intereses sectoriales, de su monopolio de la palabra autorizada sobre la exclusión y el drama nacional del desempleo.

Confrontados con esta movilización inesperada, estas manipulaciones profesionales, esos ocupantes permanentes de los estudios de televisión no han sabido ver en esto más que una manipulación de la angustia, una operación de intenciones mediáticas, la ilegitimidad de una minoría o la ilegalidad de acciones pacíficas.

Después, la extensión del movimiento y la irrupción en la escena mediático-política de una minoría de desempleados movilizados: el primer logro del movimiento de los desocupados, el movimiento en sí mismo (que contribuye a apartar del Frente Nacional a un electorado popular desorientado). El movimiento de los desempleados, es decir a un tiempo el esbozo de una organización colectiva y las conversiones en cadena de que es producto y que ella contribuye a producir: el aislamiento, la depresión, la vergüenza, el resentimiento individual, la venganza hacia los chivos emisarios; de la resignación, la pasividad, el repliegue sobre sí, del silencio a la toma de la palabra; de la depresión a la rebelión, del desocupado aislado a la colectividad de los desocupados, de la miseria a la cólera. Así terminó por verificarse el eslogan de los manifestantes: El que siembra la miseria, recoge la cólera.

Pero también la recordación de algunas verdades esenciales de las sociedades neoliberales, que hizo surgir el movimiento de noviembre-diciembre de 1995 y que los poderosos apóstoles del pensamiento Tietmeyer (por el presidente del Banco Central alemán) se afanan por disimular. Empezando por la relación indiscutible entre tasa de desempleo y tasa de ganancia. Los dos fenómenos -el consumo desenfrenado de unos y la miseria de otros- son interdependientes. Cuando la Bolsa echa las campanas a vuelo, los desempleados pagan el pato, el enriquecimiento de unos va de acuerdo con la pauperización de los otros.

El desempleo masivo, efectivamente, sigue siendo el arma más eficaz de que puede disponer el empresariado para imponer el estancamiento o la rebaja de los salarios, la intensificación del trabajo, la degradación de las condiciones laborales, la precarización, la flexibilidad, la puesta en práctica de nuevas formas de dominación en el trabajo y el desmantelamiento del código de trabajo. Cuando, por uno de esos planes sociales anunciados triunfalmente a través de los medios, las empresas despiden trabajadores, sus acciones suben en la Bolsa. En cuanto se anuncia un retroceso del desempleo en los Estados Unidos, las acciones bajan en Wall Street. En Francia, 1997 fue el año en que la Bolsa de París superó todos los récords.



Sin diferencias

Pero, por sobre todo, el movimiento de los desocupados vuelve a poner sobre el tapete las divisiones metódicamente mantenidas entre los buenos y los malos pobres, entre los excluidos y los desempleados, entre los desempleados y los trabajadores...

Aunque la relación entre desempleo y delincuencia no es mecánica, nadie puede ignorar hoy que las violencias urbanas tienen origen en el desempleo, la precariedad social y la pobreza generalizada. Las amenazas de reapertura de los correccionales o de supresión de las asignaciones familiares a los padres abandonantes de los promotores de disturbios son la cara oculta de la política de empleo neoliberal.

Porque obliga a ver que un desempleado es virtualmente un desempleado a largo plazo, y un desempleado a largo plazo es un excluido en suspenso; y a ver que la exclusión del UNEDIC (organismo oficial que brinda prestaciones sociales a los desempleados) es también la condena a la asistencia, a la ayuda social, a la beneficencia, el movimiento de los desocupados pone en duda la división entre excluidos y desempleados: enviar a los desempleados a la oficina de ayuda social es quitarles su condición de desempleados y hacerlos caer en la exclusión.



Pero obliga a descubrir también y por sobre todo que un trabajador es un desempleado virtual, que la precarización generalizada (en particular de los jóvenes), la inseguridad social organizada de todos los que viven bajo la amenaza de un plan social hacen de cada trabajador un desempleado en potencia.

La evacuación manu militari de una manifestación no evacuará el problema. Porque la causa de los desempleados es también la de los excluidos, los precarios y los asalariados que trabajan bajo amenaza. Porque hay quizás un movimiento cuyo ejército de reserva de desempleados y trabajadores precarios -que condena a la sumisión a aquellos que tienen la oportunidad provisoria de ser excluidos de él- se vuelve contra los que basaron su política (­oh socialismo!) en la confianza cínica en la pasividad de los más dominados.


Copyright Clarín y Le Monde, 1998. Traducción de Elisa Carnelli.
Extraído de: http://www.clarin.com/diario/1998/02/12/i-01501d.htm

Ideología

“Entendemos por ideología, como hace Louis Althusser, un sistema (con su lógica y rigor propios) de representaciones (imágenes, mitos, ideas o conceptos, según los casos) que tiene una existencia y representa un papel histórico en el seno de una sociedad.
Así definidas, las ideologías representan cierto número de rasgos que conviene, ante todo, poner de relieve: aparecen como sistemas completos y son, naturalmente, globalizantes, pretendiendo ofrecer a la sociedad, de su pasado, de su presente y de su futuro, una representación integrada de una visión del mundo.
Las ideologías, que tienen por primera función la de dar seguridad, también son deformantes. La imagen que procuran de la organización social se construye en un encajonamiento, dentro de una perspectiva, un juego de luces que tiende a velar ciertas articulaciones proyectando luz en otras.
Resulta de todo ello que, en una sociedad dada, coexisten varios sistemas de representaciones.
Las ideologías además son estabilizantes, pues las representaciones ideológicas participan de las características de rigidez comunes a los sistemas de valores y a las tradiciones. El miedo del futuro hace que las ideologías se apoyen en las fuerzas de la conservación.”

Georges Duby, “Historia social e ideologías de las sociedades”. En J. Le Golff y J. –L. Flandrin: Orígenes de la familia moderna, Barcelona, Crítica, 1979.