martes, 18 de noviembre de 2008

La Voluntad General

“En lugar de volver nuestras fuerzas contra nosotros, unámoslas en un poder supremo que nos gobierne según sabias leyes, que proteja y defienda a todos los miembros de la asociación, rechace los enemigos comunes y nos mantenga en eterna concordia. No basta con tener ciudadanos y con protegerlos; es preciso además cuidar de su subsistencia. Satisfacer las necesidades públicas es una consecuencia evidente de la voluntad general.”
Jean-Jacques Rousseau: El contrato social, México, Porrúa, 1992.

Ciencia e Industria

"La expansión sin precedentes del capitalismo no hubiera sido posible sin la contribución del desarrollo científico y tecnológico. La crisis fue un gran acicate para el desarrollo de la ciencia aplicada a la industria.
Esta tendencia se acentuó a fines de siglo y dentro de las industrias básicas implicó el comienzo de la utilización de la energía eléctrica y el motor de combustión interna que significó la introducción de los derivados del petróleo en reemplazo del carbón como combustible. Con el empleo de la energía eléctrica aparecieron múltiples inventos que hoy forman parte de nuestra visa cotidiana, como por ejemplo la lamparilla eléctrica y el gramófono (primer artefacto apto para la reproducción de sonidos) inventados por el norteamericano Thomas Alva Edison, el teléfono inventado por Alexander Graham Bell o el cine, cuya invención se debe a los hermanos Lumiére, de Francia. La introducción del petróleo permitió el desarrollo del automóvil y de los primeros aviones de motor.
Pero los cambios también afectaron la organización laboral y una de las innovaciones de ese periodo fue lo que se conoció como “organización científica del trabajo”. Este sistema, que se asoció con el nombre de su introductor, el ingeniero Taylor, consistía en fragmentar el proceso de trabajo en muchas tareas más pequeñas medidas cronométricamente para determinar el tiempo que duraba el trabajo completo; luego se analizaba si el tiempo podía ser reducido para que la producción fuera mayor, más rápida y de menor costo. El “taylorismo”, como se conoció esta forma de organizar el trabajo, establecía un sistema de incentivos por productividad, dado que el poder medir el tiempo necesari9o para producir un determinado bien, era posible premiar a quienes lo superaran. De esta forma la competencia se establecía también entre los trabajadores.
El taylorismo generó muchas reacciones porque determinó que los trabajadores perdieran todo control sobre la forma de realizar su trabajo y por lo tanto que temieran que los incentivos significaran la introducción del trabajo a destajo, es decir, el pago del salario en función de la cantidad de bienes producidos y no de la jornada laboral.
La complejización de las empresas también condujo al crecimiento del número de empleados administrativos, los llamados “trabajadores de cuello blanco”, y a un cambio del perfil del empresario: las empresas no estaban dirigidas por sus dueños sino por un gran número de gerentes y funcionarios.
Historia. El Mundo Contemporáneo. Siglos XVIII, XIX y XX. (pág. 73). Estrada, 2000, Bs. As.

Paradigmas

“El paradigma efectúa la selección y la determinación de la conceptualización y de las operaciones lógicas. Designa las categorías fundamentales de la inteligibilidad y efectúa el control de su empleo. Los individuos conocen, piensan y actúan según los paradigmas inscriptos culturalmente.”
Edgar Morin. Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Buenos Aires, Ediciones Nueva Visión, 2000.

Colegios

- INSTITUTO SAN CARLOS BORROMEO
- ESCUELA MEDIA N° 2
- ESCUELA MEDIA N° 3
- ESCUELA MEDIA N° 7
- INSTITUTO MAIPÚ
- INSTITUTO NTRA. SEÑORA DE LA MISERICORDIA
- INSTITUTO NTRA. SEÑORA DE LAS NIEVES
- INSTITUTO DEL ROSARIO

Determinismos

Cuando sumamos nuestras tendencias a cometer estos errores generales a la realidad sociopolítica de una xenofobia que tantas veces (y tan lamentablemente) regula nuestra actitud hacia los “otros” juzgados inferiores, aprehendemos la potencia del determinismo biológico como arma social: pues “los otros” serán, como consecuencia, rebajados y su condición económica inferior ratificada como una consecuencia científica de su ineptitud innata más bien que de las injustas opciones de la sociedad. Permítaseme, pues, repetir la gran frase de Darwin: “Si la miseria de nuestros pueblos no es causada por las leyes de la naturaleza, sino por nuestras instituciones, cuán grande es nuestro pecado”.
Stephen Gould, La falsa medida del hombre.

El Animal que Habla

"Al hombre se le llama en griego zoon phonanta, animal que habla. Lo que diferencia a la humanidad de las bestias es su capacidad de crear un sistema de signos audibles capaces de representar no sólo sus pensamientos y sensaciones sobre el mundo exterior, sino también ese propio mundo. Ustedes me dirán que existen algunas aves que hablan y que algunas, como las cotorras, llegan a hablar muy bien. Los chimpancés pueden aprender ciertas palabras y estructuras de un lenguaje sencillo. Pero sólo los seres humanos presentan la capacidad de crear una lengua completa, que no consista únicamente en mímicas parciales o en unos pocos nombres o verbos. Cuando un animal comienza a hablar se llama a sí mismo hombre.Todos tenemos una idea vaga –completamente falsa, por lo demás- de un primer hombre primitivo profiriendo gruñidos y aullidos como Tarzán y acompañando la bronca melodía de estos vocablos con un redoble de golpes en el pecho. Pero puede afirmarse con seguridad casi plena que el lenguaje de los hombres no comenzó así. Ha de haber comenzado con un balbuceo incesante, seguramente en la oscuridad. La oscuridad es siempre aterradora, especialmente para el que está solo: muy temprano el hombre aprendió a apreciar la sensación de sociedad, lo tranquilizador de no estar solo después de que el sol se ha puesto, cuando la luna no se ha levantado todavía y la caverna carece de luz. El habla surgió seguramente antes del descubrimiento del fuego y seguimos tendiendo hasta hoy a usar el lenguaje simplemente como un modo de establecer y desarrollar el contacto humano, más que como medio de transmitir mensajes y expresar sensaciones (…)"
Anthony Burgess, El animal que habla

Globalización

“Mediante la explotación del mercado mundial, la burguesía dio un carácter cosmopolita a la producción y al consumo de todos los países. Con gran sentimiento de los reaccionarios, ha quitado a la industria su base nacional. Las antiguas industrias nacionales se han destruido y se destruyen continuamente. Son suplantadas por nuevas industrias, cuya introducción se convierte en cuestión vital para todas las naciones civilizadas, por industrias que ya no emplean materias primas nacionales, sino materias primas venidas de las más lejanas regiones, y cuyos productos no sólo se consumen en el propio país, sino en todas las partes del globo. En lugar de las antiguas necesidades, satisfechas con productos nacionales, surgen nuevas necesidades, que requieren productos de los países más remotos y los climas más diversos. En lugar del antiguo aislamiento de las regiones y naciones que se bastaban a sí mismas, se establece un intercambio universal, una interdependencia universal de las naciones. Y esto se refiere tanto a la producción material como a la intelectual. La producción intelectual de una nación se convierte en patrimonio común de todas. El exclusivismo nacional resulta día a día más imposible; de las literaturas nacionales y locales nace una literatura universal.”
Friedrich Engels y Karl Marx: El manifiesto comunista, Buenos Aires, Ediciones del Siglo, 1969.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Paradigmas

“El paradigma efectúa la selección y la determinación de la conceptualización y de las operaciones lógicas. Designa las categorías fundamentales de la inteligibilidad y efectúa el control de su empleo. Los individuos conocen, piensan y actúan según los paradigmas inscriptos culturalmente.”
Edgar Morin. Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Buenos Aires, Ediciones Nueva Visión, 2000.

Hechos como Cosas

“La proposición de acuerdo con la cual es necesario tratar a los hechos sociales como a cosas –una proposición que está en la base misma de nuestro método—es una de las que han suscitado mayor oposición. Se consideró paradójico y escandaloso que asimilásemos las realidades del mundo social a las del mundo exterior. Esa actitud implica equivocar gravemente el sentido y el alcance de dicha asimilación, cuyo objeto no es reducir las formas superiores del ser a las formas inferiores, sino, por el contrario, reivindicar para las primeras un grado de realidad por lo menos igual al que todo el mundo concede a las últimas.
En efecto, ¿qué es una cosa? La cosa se opone a la idea como lo que se conoce desde fuera a lo que se conoce desde dentro. Llamamos cosas (…) a todo aquello de lo cual no podemos formarnos una idea adecuada mediante un simple procedimiento de análisis mental, todo lo que el espíritu puede llegar a comprender únicamente con la condición de salir de sí mismo, mediante observaciones y experimentaciones, pasando progresivamente de los caracteres más externos y más inmediatamente accesibles a los menos visibles y más profundos. Por consiguiente, tratar a los hechos de cierto orden como a cosas (…) significa adoptar frente a ellos cierta actitud mental. Implica abordar su estudio partiendo del principio de que se ignora absolutamente lo que son, y de que sus propiedades características, como las causas desconocidas de las cuales dependen, no pueden develarse apelando a la introspección, por más minuciosa que ésta sea.”
Émile Durkheim, Las reglas del método sociológico, Buenos Aires, Editorial La Pléyade, 1978.

Paradigmas

“El paradigma efectúa la selección y la determinación de la conceptualización y de las operaciones lógicas. Designa las categorías fundamentales de la inteligibilidad y efectúa el control de su empleo. Los individuos conocen, piensan y actúan según los paradigmas inscriptos culturalmente.”
Edgar Morin. Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Buenos Aires, Ediciones Nueva Visión, 2000.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Globalización

“Mediante la explotación del mercado mundial, la burguesía dio un carácter cosmopolita a la producción y al consumo de todos los países. Con gran sentimiento de los reaccionarios, ha quitado a la industria su base nacional. Las antiguas industrias nacionales se han destruido y se destruyen continuamente. Son suplantadas por nuevas industrias, cuya introducción se convierte en cuestión vital para todas las naciones civilizadas, por industrias que ya no emplean materias primas nacionales, sino materias primas venidas de las más lejanas regiones, y cuyos productos no sólo se consumen en el propio país, sino en todas las partes del globo. En lugar de las antiguas necesidades, satisfechas con productos nacionales, surgen nuevas necesidades, que requieren productos de los países más remotos y los climas más diversos. En lugar del antiguo aislamiento de las regiones y naciones que se bastaban a sí mismas, se establece un intercambio universal, una interdependencia universal de las naciones. Y esto se refiere tanto a la producción material como a la intelectual. La producción intelectual de una nación se convierte en patrimonio común de todas. El exclusivismo nacional resulta día a día más imposible; de las literaturas nacionales y locales nace una literatura universal.”
Friedrich Engels y Karl Marx: El manifiesto comunista, Buenos Aires, Ediciones del Siglo, 1969.

La Voluntad General

“En lugar de volver nuestras fuerzas contra nosotros, unámoslas en un poder supremo que nos gobierne según sabias leyes, que proteja y defienda a todos los miembros de la asociación, rechace los enemigos comunes y nos mantenga en eterna concordia. No basta con tener ciudadanos y con protegerlos; es preciso además cuidar de su subsistencia. Satisfacer las necesidades públicas es una consecuencia evidente de la voluntad general.”
Jean-Jacques Rousseau: El contrato social, México, Porrúa, 1992.

La Legitimidad

“En el lenguaje ordinario el término legitimidad tiene dos significados: uno es casi sinónimo de justicia o razonabilidad; el otro, que aparece en el lenguaje político, se refiere a la existencia de acuerdos, de aceptación, de consenso respecto a las normas y los valores de un grupo o de una sociedad. Este consenso asegura la obediencia sin que sea necesario recurrir a la fuerza. Por lo tanto, todo poder intenta ganar consenso para que se lo reconozca como legítimo, transformando la obediencia en adhesión. La creencia en la legitimidad es, pues, un elemento integrante de las relaciones de poder que se desarrollan en el ámbito de una sociedad, en especial en el orden político, en el Estado.”
Norberto Babbio y Nicola Matteucchi: Diccionario de política, México, Siglo XXI, 1985.

El Poder y la Obediencia

“El concepto de poder es sociológicamente amorfo. Todas las cualidades imaginables de un hombre y toda suerte de constelaciones posibles pueden colocar a alguien en la posición de imponer su voluntad en una situación dada. El concepto de dominación tiene, por eso, que ser más preciso, y sólo puede significar la probabilidad de que un mandato sea obedecido.
Obediencia significa que la acción del que obedece transcurre como si el contenido del mandato se hubiera convertido, por sí mismo, en máxima de su conducta, es decir, como si se hubiese incorporado como propio; en otros términos, se haya internalizado.”
Max Weber: Economía y sociedad. México. Fondo de Cultura Económica, 1964.

Los Roles

“La palabra rol se refiere a unidades de conducta que (1) por su recurrencia, resaltan como regularidades y que (2) están orientadas hacia la conducta de otros actores. Estas interacciones recurrentes forman patrones de conducta mutuamente orientadas. Los roles son interpersonales, están orientados hacia y por las conductas de los otros. Estos otros, que esperan cosas de nosotros, también están desempeñando roles: nosotros esperamos que actúen de cierta manera y que se abstengan de actuar de otra forma.
Gran parte de nuestra conducta social, tal como la conocemos en nuestra experiencia directa, se realiza con el fin de cumplir con las expectativas de otros. En este sentido, nuestros enemigos a menudo nos controlan tanto como nuestros amigos. La mujer y los hijos de un padre, en una familia patriarcal, esperan que éste se comporte, de cierto modo cuando se enfrenta con ciertas situaciones y, a su vez, él espera que ellos actúen de cierta forma típica.”
H. Perth y C. Wright Mills: Carácter y estructura social, Buenos Aires, 1971.

La Estructura Social

“La estructura social se refiere al hecho de que las sociedades no están formadas por acciones azarosas sino que son estables y están organizadas. La estructura de una sociedad se refiere a las regularidades que median las relaciones sociales en las que la gente se ve inmersa. La estructura social puede describirse como las vigas de un edificio o el esqueleto de un cuerpo, pero debemos tener cuidado de no llevar esta analogía demasiado lejos. Las sociedades sólo tienen pautas de organización distintas, en tanto la gente repite regularmente actividades en diferentes contextos de la vida social. Los rasgos estructurales de la sociedad tienen una gran influencia en nuestro comportamiento como individuos; al mismo tiempo, en nuestras acciones recreamos –y en alguna medida también alteramos—aquellas características estructurales.”
Anthony Giddens: Sociología, Madrid, Alianza, 1989.

domingo, 12 de octubre de 2008

Curso de articulación entre Escuela Media y Universidad

Media 10
Apellido y Nombre
Calabrese Laura
Colman Jaqueline
Córdoba Carmen
Flores, Elisabet
Gómez Laura
Manuelli, Carolina
Ortiz, Gabriela
Quintana, amanda

Media 9
Agüero Silvia
Agüero Cintia
Alamo Irina
Alcaraz Luis
Banegas Soledad
Belardi Rocío
Bogado Rocío
Casco Jésica
Castillo Carlos
Ciccone Antonella
Daneri Yésica
Echazú Rolando
Enrique Romina
Farías Betiana
Fernández Romina
Gallardo Ludmila
Galván Ivana
Giménez Micaela
Gómez Ariana
Hermida Sebastián
Insaurralde Natalia
Insúa Fabián
Juárez Daniel
Lares Natalia
Martín Pamela
Martínez Flavia
Martínez Karina
Morales Martín
Paz Cintia
Perez, Jennifer
Roldán Xoana
Scarsella Marina
Soto Juan
Torre Jonatan
Tula Karina
Vargas Ivana
Verdugo Andrea
Villafañe José

Media 13
Acosta Lucía
Andreu Brenda
Andreu Johana
Bergaglio Daiana
Díaz Pamela
Godoy Rodrigo
Honneker Florencia
Honneker Rodrigo
Martínez Emanuel
Michay Senger
Román Laura
Ruggirello Juana Leila

Media 1
Murguía, Gustavo

viernes, 10 de octubre de 2008

Capitales

"Los intelectuales muchas veces deben sus goces más puros sólo a la amnesia de la génesis que les permite vivir su cultura como un don de la naturaleza..."
Pierre Bourdieu, "Sociología y Cultura"

miércoles, 1 de octubre de 2008

La Ideología Dominante

“Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o, dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante. La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, por término medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente. Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, las mismas relaciones materiales dominantes concebidas como ideas; por tanto, las relaciones que hacen de una determinada clase la clase dominante, o sea, las ideas de su dominación.”
Karl Marx y Friedrich Engels: La Ideología alemana, Progreso, Moscú, 1973.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

4ºA Instituto Nuestra Sra. de la Misericordia

Alcaraz, M

De Andrés, J
Apollaro, M
Baldi Oliva, D
Boldrini, E
Cancelas, M
Casasola, M
Cerles, F
Chiarini, C
Della Torre, M
Españón, M
Florit, M
Forte, M
Freddi, V
Gago Galvagno, Lucas
Galofaro, D
Iovane, M
Lara, M
Ledesma, S
Maneiro, P
Mileto, M
Moreira, M
Pelleriti, S
Peluso, B
Perez, M
Petty, A
Rocha, M
Salvemini, C
Sanchez Kulik, A
Sanchez, R
Soler, A
Spadetto, M
Speratti, P
Spertino, M
Szeles, L
Tomassevich, D
Torresan, M