jueves, 20 de noviembre de 2008

El Individuo y su Contexto

Cuando una sociedad se industrializa, el campesino se convierte en un trabajador, y el señor feudal es liquidado o se convierte en un hombre de negocios. Cuando las clases suben o bajan, un hombre tiene trabajo o no lo tiene; cuando la proporción de las inversiones aumenta o disminuye, un hombre toma nuevos alientos o se arruina. Cuando sobrevienen guerras, un agente de seguros se convierte en un lanzador de cohetes, un oficinista en un experto en radar, las mujeres viven solas y los niños crecen sin padre. Ni la vida de un individuo ni la historia de una sociedad pueden entenderse sin entender ambas cosas.Pero los hombres, habitualmente, no definen las inquietudes que sufren en relación con los cambios históricos y las contradicciones institucionales. Por lo común, no imputan el bienestar de que gozan a los grandes vaivenes de la sociedad en que viven. Rara vez conscientes de la intrincada conexión entre el tipo de sus propias vidas y el curso de la historia del mundo, los hombres corrientes suelen ignorar lo que esa conexión significa para el tipo de hombres en que se van convirtiendo y para la clase de actividad histórica en que pueden tener parte. No poseen la cualidad mental esencial para percibir la interrelación del hombre y la sociedad, de la biografía y de la historia, del yo y del mundo. No pueden hacer frente a sus problemas personales en formas que les permitan controlar las transformaciones estructurales que suelen estar detrás de ellas.No es de extrañar, desde luego. ¿En qué época se han visto tantos hombres expuestos a paso tan rápido a las sacudidas de tantos cambios? Que los norteamericanos no hayan conocido cambios tan catastróficos como los hombres y las mujeres de otras sociedades, se debe a hechos históricos que ahora se van convirtiendo velozmente en “mera historia”. La historia que ahora afecta a todos los hombres es la historia del mundo. En este escenario y en esta época, en el curso de una sola generación, la sexta parte de la humanidad de feudal y atrasada ha pasado a ser moderna, avanzada y temible. Las colonias políticas se han liberado, y han surgido nuevas y menos visibles formas de imperialismo. Hay revoluciones, y los hombres sienten la opresión interna de nuevos tipos de autoridad. Nacen sociedades totalitarias y son reducidas a pedazos... o triunfan fabulosamente. Después de dos siglos de dominio, al capitalismo se le señala sólo como uno de los medios de convertir la sociedad en un aparato industrial. Después de dos siglos de esperanza, aun la democracia formal está limitada a una porción muy pequeña de la humanidad. Por todas partes, en el mundo subdesarrollado, se abandonan antiguos estilos de vida y vagas expectativas se convierten en demandas urgentes. Por todas partes, en el mundo superdesarrollado, los medios de ejercer la autoridad y la violencia se hacen totales en su alcance y burocráticos en su forma. Yace ahora ante nosotros la humanidad misma, mientras las super naciones que constituyen sus polos concentran sus esfuerzos más coordinados e ingentes en preparar la tercera guerra mundial.La plasmación misma de la historia rebasa actualmente la habilidad de los hombres para orientarse de acuerdo con valores preferidos. ¿Y qué valores? Aun cuando no se sientan consternados, los hombres advierten con frecuencia que los viejos modos de sentir y de pensar se han ido abajo y que los comienzos más recientes son ambiguos hasta el punto de producir parálisis moral. ¿Es de extrañar que los hombres corrientes sientan que no pueden hacer frente a los mundos más dilatados ante los cuales se encuentran de un modo tan súbito? ¿Que no puedan comprender el sentido de su época en relación con sus propias vidas? ¿Que, en defensa de su yo, se insensibilicen moralmente, esforzándose por seguir siendo hombres totalmente privados o particulares? ¿Es de extrañar que estén poseídos por la sensación de haber sido atrapados?No es sólo información lo que ellos necesitan. En esta Edad del Dato la información domina con frecuencia su atención y rebasa su capacidad para asimilarla. No son sólo destrezas intelectuales lo que necesitan, aunque muchas veces la lucha para conseguirlas agota su limitada energía moral.Lo que necesitan, y lo que ellos sienten que necesitan, es una cualidad mental que les ayude a usar la información y a desarrollar la razón para conseguir recapitulaciones lúcidas de lo que ocurre en el mundo y de lo que quizás está ocurriendo dentro de ellos. Y lo que yo me dispongo a sostener es que lo que los periodistas y los sabios, los artistas y el público, los científicos y los editores esperan de lo que puede llamarse imaginación sociológica, es precisamente esa cualidad.
Wright Mills, Charles, La imaginación sociológica.

Comienzos de la Sociología

Ya casi pertenece al sentido común definir a la sociología como “ciencia de la crisis”. La definición, ambigua, merece ser aclarada, sobre todo porque para algunos el acople del término crisis importa cargar a la sociología con un contenido intrínsecamente transformados o aun revolucionario. Piénsese, por ejemplo, en la desconfianza con que el pensamiento más cerradamente tradicionalista observa contemporáneamente a esta disciplina, a la que le atribuye poco menos que significados destructivos al orden social. Nada más lejano a estos propósitos podrá encontrarse, sin embargo, en la génesis de la sociología, el tercero de los grandes campos del conocimiento referido a las relaciones entre los hombres que surgirá después del Renacimiento. La sociología es un producto del siglo XIX y en ese sentido puede decirse, efectivamente, que aparece ligada a una situación de crisis. Pero la respuesta que a ella propondrá, desde sus fundadores en adelante, es antes bien que revolucionaria, conservadora o propulsora de algunas reformas tendientes a garantizar el mejor funcionamiento del orden constituido.En este sentido, el origen de la sociología se diferencia nítidamente del desarrollo de la ciencia política y de la economía. Ambas, girando alrededor de las ideas de contrato y de mercado, sostenidas sobre el principio de la igualdad jurídica de los hombres, construían las teorías específicas que generalizaban, en el plano del pensamiento, las relaciones sociales históricamente necesarias al desenvolvimiento del capitalismo. Complementaban en esta forma los avances de las ciencias naturales contribuyendo a la secularización del mundo, a la proyección del hombre burgués al plano de dueño y no de esclavo de la naturaleza y de la sociedad.El nacimiento de la sociología se plantea cuando ese nuevo orden ha empezado a madurar, cuando se han generalizado ya las relaciones de mercado y el liberalismo representativo, y en el interior de la flamante sociedad aparecen nuevos conflictos, radicalmente distintos a los del pasado, producto del industrialismo.El estímulo para la aparición de la sociología es la llamada Revolución Industrial; mejor, la crisis social y política que dicha transformación económica genera. Con ella aparece un nuevo actor social, el proletariado de las fábricas, vindicador de un nuevo orden social, cuando todavía están calientes las ruinas del ´Ancien Régime´ abatido por la Revolución Francesa. Para dar respuesta a las conmociones que esta presencia señala, en el plano de la teoría y de la práctica social, aparecerán dos vertientes antitéticas: una será la del socialismo –proyectado del plano de la utopía al de la ciencia por Kart Marx-; la otra, la que configura la tradición sociológica clásica.El orden estamental del precapitalismo aseguraba una unificación entre lo social y lo político-jurídico. El capitalismo disolvería esta identidad entre lo público y lo privado y con ello la idea de la armonía de un orden integrado. La sociología arrancará de este dato para intentar reconstruir las bases del orden social perdido; de aquella antigua armonía sumida ahora en el caos de la lucha de clases.En este sentido, nace íntimamente ligada con los objetivos de estabilidad social de las clases dominantes. Su función es dar respuestas conservadoras a la crisis planteada en el siglo XIX. Es una ideología del orden, del equilibrio, aún cuando sea, al mismo tiempo, testimonio de avance en la historia del saber, al sistematizar, por primera vez, la posibilidad de constituir a la sociedad como objeto de conocimiento. Al romper la alineación con el Estado, los temas de la sociedad –de la sociedad civil—pasan a ser motivo autónomo de investigación: es el penúltimo paso hacia la secularización del estudio sobre los hombres y sus relaciones mutuas; el psicoanálisis, en el siglo XX, conquistará un nuevo territorio, el de la indagación sobre las causas profundas de la conducta.La magnitud de los problemas que plantea la sociedad como objeto de conocimiento impone un abordaje científico. La filosofía social o política, las doctrinas jurídicas, no pueden ya dar cuenta de los conflictos colectivos impulsados por la crisis de las monarquías y por la Revolución Industrial Para quienes serán los fundadores de la sociología, ha llegado la hora de indagar las leyes científicas de la evolución social y de instrumentar técnicas adecuadas para el ajuste de los conflictos que recorren Europa.La ciencia social, a imagen de las ciencias de la naturaleza, debía constituirse positivamente. En realidad su status no sería otro que el de una rama de la ciencia general de la vida, necesariamente autónoma, porque el resto de las ciencias positivas no podía dar respuesta a las preguntas que la dinámica de las sociedades planteaba, pero integrada a ellas por idéntica actitud metodológica. La sociedad, así, será comparable al modelo del organismo. Para su estudio habrá que distinguir un análisis de sus partes –una morfología o anatomía—y otro de su funcionami8ento: una fisiología. Así definía Saint Simon las tareas de la nueva ciencia: ´Una fisiología social, constituida por los hechos materiales que derivan de la observación directa de la sociedad y una higiene encerrando los preceptos aplicables a tales hechos, son por tanto, las únicas bases positivas sobre las que se puede establecer el sistema de organización reclamado por el estado actual de la civilización´. Fisiología e higiene: no pura especulación sino también la posibilidad de instrumentar ´preceptos aplicables´ para la corrección de las enfermedades del organismo social.Este positivismo, que exigía estudiar a la sociedad como se estudia a la naturaleza, iba a encontrar su método en el de la biología, rama del conocimiento en acelerada expansión durante el siglo XIX. Para Emile Durkheim, que representa a la sociología ya en su momento de madurez, el modelo que apuntará a su fundamental Las reglas del método sociológico (1895) será la Introducción al estudio de la medicina experimental (1865) del fisiólogo Claude Bernard.Pero el positivismo con el que se recubre y virtualmente se confunde el origen de la sociología tendrá también otro sentido, no meramente referido a la necesidad de constituir el estudio de la sociedad como una disciplina científica. Positivismo significa también reacción contra el negativismo de la filosofía racionalista de la Ilustración, contemporánea de la Revolución Francesa.En realidad, los dos significados se cruzaban. La tradición revolucionaria del Iluminismo operaba a través del contraste entre la realidad social tal cual era y una Razón que trascendía el orden existente y permitía la miseria, la injusticia y el despotismo. En ese sentido, en tanto crítica de la realidad, era considerada como una ´filosofía negativa´.El punto de partida de la escuela positiva era radicalmente distinto. La realidad no debía subordinarse a ninguna Razón trascendental. Los hechos, la experiencia, el reconocimiento de lo dado, predominaban sobre todo intento crítico, negador de lo real. Hasta aquí, este rechazo del trascendentalismo estimula la posibilidad de un avance del pensamiento científico por sobre la metafísica o la teología. Pero esta supeditación de la ciencia a los hechos implicaba, simultáneamente, una tendencia a la aceptación de lo dado como natural. La sociedad puede incluir procesos de cambio, pero ellos deben estar incluidos dentro del orden. La tarea a cumplir es desentrañar ese orden –es decir, desentrañar las leyes que lo gobiernan-, contemplarlo y corregir las desviaciones que se produzcan en él. Así, todo conflicto que tendiera a destruir radicalmente ese orden debía ser prevenido y combatido, lo mismo que la enfermedad en el organismo.Con esta carga ideológica nace la sociología clásica. En la medida en que busca incorporar a la ciencia el estudio de los hechos sociales por vía del modelo organicista, desnuda su carácter conservador. Este rasgo incluye a todos sus portavoces, aunque existan ecuaciones personales o culturales que diferencien a cada uno. Entre esas diferencias culturales importantes –porque marcarán derroteros distintos dentro de una misma preocupación global—están las que separan a la tradición ideológica alemana francesa. Max Weber será la culminación de la primera y Emile Durkheim de la segunda. Y aunque ese diferente condicionamiento cultural hace diferir radicalmente sus puntos de vista, sus preocupaciones últimas –como lúcidamente lo advirtiera Talcott Parsons, el teórico mayor de la sociología burguesa de este siglo—se integrarán.
Portantiero, Juan Carlos, La sociología clásica

Zoncera N°1

CIVILIZACIÓN Y BARBARIE
Antes de ocuparme de la cría de las zonceras corresponde tratar de una que las ha generado a todas —hijas, nietas, bis­nietas y tataranietas—. (Los padres son distintos y de distinta época —y hay también partenogénesis—, pero madre hay una sola y ella es la que determina la filiación).Esta zoncera madre es Civilización y barbarie. Su padre fue Domingo Faustino Sarmiento, que la trae en las primeras páginas de Facundo, pero ya tenía vigencia an­tes del bautismo en que la reconoció como suya.En Los profetas del odio y la yapa digo de la misma:"La idea no fue desarrollar América según América, in­corporando los elementos de la civilización moderna; enrique­cer la cultura propia con el aporte externo asimilado, como quien abona el terreno donde crece el árbol. Se intentó crear Europa en América trasplantando el árbol y destruyendo lo indígena que podía ser obstáculo al mismo para su crecimien­to según Europa y no según América"."La incomprensión de lo nuestro preexistente como hecho cultural o mejor dicho, el entenderlo como hecho anticultural, llevó al inevitable dilema: Todo hecho propio, por serlo, era bárbaro, y todo hecho ajeno, importado, por serlo, era civili­zado. Civilizar, pues, consistió en desnacionalizarQue la oligarquía haya creído un éxito definitivo de la zoncera Civilización y barbarie, lo que llamó "el progreso" de la última mitad del siglo XIX y los años iniciales del presente, ha sido congruente con sus intereses económicos. Alienada al desarrollo dependiente del país, su prosperidad momentánea le hizo confundir su propia prosperidad con el destino nacional.
Arturo Jauretche, Manual de Zonceras Argentinas. Fragmento.

Los Graffitis del Mayo Francés de 1968

Vale la pena leerlos con atención. Detrás de cada una de estas frases se perfila la figura de un joven, no mayor de 25 años, que, con su aerosol o su brocha en la mano, en una pausa del combate callejero, ha dejado su testimonio de una época y de un imaginario.Viva la comunicación! Abajo la telecomunicación!Dios: sospecho que eres un intelectual de izquierda.Las paredes tienen orejas. Vuestras orejas tienen paredes.La barricada cierra la calle pero abre el camino.Cuando la Asamblea Nacional se convierte en un teatro burgués, todos los teatros burgueses deben convertirse en Asambleas Nacionales.El patriotismo es un egoísmo en masa.Nuestra esperanza sólo puede venir de los sin esperanza.Gracias a los exámenes y a los profesores el arribismo comienza a los seis años.Cambiar la vida. Transformar la sociedad.Contempla tu trabajo: la nada y la tortura forman parte de él.La emancipación del hombre será total o no será.Queremos las estructuras al servicio del hombre y no al hombre al servicio de las estructuras.No me liberen, ya basto para eso.La revuelta y solamente la revuelta es creadora de la luz, y esta luz no puede tomar sino tres caminos: la poesía, la libertad y el amor (Breton)La imaginación toma el poder.En los exámenes responda con preguntas.No puede volver a dormir tranquilo aquel que una vez abrió los ojos.Olvídense de todo lo que han aprendido. Comiencen a soñar.Desabrochen el cerebro tan a menudo como la bragueta.Yo me propongo agitar a las gentes. No vendo el pan, sino la levadura (Unamuno)La voluntad general contra la voluntad del general (alusión a De Gaulle).La poesía está en la calle.No queremos un mundo donde la garantía de no morir de hambre se compensa por la garantía de morir de aburrimiento.No se encarnicen tanto con los edificios, nuestro objetivo son las instituciones.Dejemos el miedo al rojo para los animales con cuernos.Un pensamiento que se estanca es un pensamiento que se pudre.Sean realistas: pidan lo imposible.La selva precede al hombre; el desierto lo sigue.
Sociología Para la educación media y polimodal. Ediciones del Aula Taller.

Clases Dominantes

Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes y mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas. Rodolfo Walsh

Sentido Común y Perspectiva Sociológica

“Estamos tan poco habituados a tratar científicamente los hechos sociales que ciertas proposiciones contenidas en esta obra, probablemente, sorprenderán al lector. Pero si existe una ciencia de las sociedades, es preciso tener en cuenta que no consiste en una simple paráfrasis de los prejuicios tradicionales, sino que nos hace ver las cosas de forma distinta de cómo las ve el vulgo, porque el objeto de toda ciencia es hacer descubrimientos y todo descubrimiento desconcierta, más o menos, a las opiniones ya admitidas. Por consiguiente, a menos que se conceda al sentido común en sociología una autoridad que no tiene desde hace mucho tiempo en las otras ciencias –y no se ve de dónde podría venirle—es preciso que el sabio se decida resueltamente a no dejarse intimidar por los resultados obtenidos en sus investigaciones, si éstas de han realizado metódicamente. Si el buscar la paradoja es propio de un sofista, rehuirla. Cuando es impuesta por los hechos, es propio de un espíritu sin valentía o sin fe en la ciencia.Por desgracia, es más fácil admitir esta regla en principio, y teóricamente, que aplicarla con perseverancia. Estamos todavía demasiado acostumbrados a zanjar todas estas cuestiones de acuerdo con las sugerencias del sentido común para que podamos fácilmente mantenerlo a distancia de las discusiones sociológicas. Aunque nos creamos liberados de él, el sentido común nos impone sus juicios sin que nos demos cuenta. Sólo una larga y especial práctica puede evitar tales desfallecimientos. He aquí lo que pedimos al lector que tenga la bondad de no perder de vista. Que considere siempre presente que los modos de pensar a los que él es más propenso son más bien contrarios que favorables al sentido científico de los fenómenos sociales y, por consiguiente, que se ponga en guardia contra sus propias impresiones. Si se abandona a ellas, sin resistencia, corre el riesgo de juzgarnos sin habernos comprendido (…)”
Emilio Durkheim, prólogo de Las reglas del método sociológico

Preguntas

“Me había criado en los arrabales de Nueva York, en la década de 1930. Mi madre había trabajado en una fábrica de ropa desde la época de mis más antiguos recuerdos, mi padre había muerto cuando yo era un niño. A mi alrededor veía por todas partes los hoovervilles (nombrados así por Hoover, el presidente de Estados Unidos en esa época), barrios precarios de chapa ubicados cerca de los muelles del East River donde los desocupados vivían en casas improvisadas y hurgaban en los tachos de basura en busca de comida. Tarde por la noche solía ir con una pandilla de otros muchachos a los mercados de verdura al por mayor del West Side a robar papas, o a recoger tomates magullados en la calle para llevarlos a casa, o a comer alrededor de las pequeñas fogatas que hacíamos en la calle con las cajas rotas de los mercados. Quería saber simplemente por qué tenía que existir eso. Era inevitable que me hiciera sociólogo.”
Daniel Bell: “El gran inquisidor y Lukács” en Vuelta, N°81, México, 1981.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Vanesa Bouza

Vanesa Bouza

Lo Aparentemente Natural

“Cada vez que, pongamos por caso, encendemos la luz en nuestras casas, solemos pensar que esto es natural puesto que pagamos la última factura. Pasamos por alto que detrás de esa luz que se enciende como por arte de magia está el trabajo cotidiano de los obreros que mantienen el servicio o de quienes construyeron la represa hidroeléctrica capaz de alimentar la red, sin contar con los años de estudio e investigación que hicieron falta para que algo como la producción de energía eléctrica, y hasta la propia lamparita, fueran posibles. En ese acto aparentemente banal se condensan años, incluso siglos, de cooperación colectiva, tanto física como mental (…).”
Dardo Scavino: La era de la desolación

La Ideología Dominante

“Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o, dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante. La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, por término medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente. Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, las mismas relaciones materiales dominantes concebidas como ideas; por tanto, las relaciones que hacen de una determinada clase la clase dominante, o sea, las ideas de su dominación.”
Karl Marx y Friedrich Engels: La Ideología alemana, Progreso, Moscú, 1973

Capitales

"Los intelectuales muchas veces deben sus goces más puros sólo a la amnesia de la génesis que les permite vivir su cultura como un don de la naturaleza..."
Pierre Bourdieu, "Sociología y Cultura"

martes, 18 de noviembre de 2008

La Estructura Social

“La estructura social se refiere al hecho de que las sociedades no están formadas por acciones azarosas sino que son estables y están organizadas. La estructura de una sociedad se refiere a las regularidades que median las relaciones sociales en las que la gente se ve inmersa. La estructura social puede describirse como las vigas de un edificio o el esqueleto de un cuerpo, pero debemos tener cuidado de no llevar esta analogía demasiado lejos. Las sociedades sólo tienen pautas de organización distintas, en tanto la gente repite regularmente actividades en diferentes contextos de la vida social. Los rasgos estructurales de la sociedad tienen una gran influencia en nuestro comportamiento como individuos; al mismo tiempo, en nuestras acciones recreamos –y en alguna medida también alteramos—aquellas características estructurales.”

Anthony Giddens: Sociología, Madrid, Alianza, 1989.

Los Roles

“La palabra rol se refiere a unidades de conducta que (1) por su recurrencia, resaltan como regularidades y que (2) están orientadas hacia la conducta de otros actores. Estas interacciones recurrentes forman patrones de conducta mutuamente orientadas. Los roles son interpersonales, están orientados hacia y por las conductas de los otros. Estos otros, que esperan cosas de nosotros, también están desempeñando roles: nosotros esperamos que actúen de cierta manera y que se abstengan de actuar de otra forma.Gran parte de nuestra conducta social, tal como la conocemos en nuestra experiencia directa, se realiza con el fin de cumplir con las expectativas de otros. En este sentido, nuestros enemigos a menudo nos controlan tanto como nuestros amigos. La mujer y los hijos de un padre, en una familia patriarcal, esperan que éste se comporte, de cierto modo cuando se enfrenta con ciertas situaciones y, a su vez, él espera que ellos actúen de cierta forma típica.”
H. Perth y C. Wright Mills: Carácter y estructura social, Buenos Aires, 1971.

El Poder y la Obediencia

“El concepto de poder es sociológicamente amorfo. Todas las cualidades imaginables de un hombre y toda suerte de constelaciones posibles pueden colocar a alguien en la posición de imponer su voluntad en una situación dada. El concepto de dominación tiene, por eso, que ser más preciso, y sólo puede significar la probabilidad de que un mandato sea obedecido.Obediencia significa que la acción del que obedece transcurre como si el contenido del mandato se hubiera convertido, por sí mismo, en máxima de su conducta, es decir, como si se hubiese incorporado como propio; en otros términos, se haya internalizado.”
Max Weber: Economía y sociedad. México. Fondo de Cultura Económica, 1964.

La Legitimidad

“En el lenguaje ordinario el término legitimidad tiene dos significados: uno es casi sinónimo de justicia o razonabilidad; el otro, que aparece en el lenguaje político, se refiere a la existencia de acuerdos, de aceptación, de consenso respecto a las normas y los valores de un grupo o de una sociedad. Este consenso asegura la obediencia sin que sea necesario recurrir a la fuerza. Por lo tanto, todo poder intenta ganar consenso para que se lo reconozca como legítimo, transformando la obediencia en adhesión. La creencia en la legitimidad es, pues, un elemento integrante de las relaciones de poder que se desarrollan en el ámbito de una sociedad, en especial en el orden político, en el Estado.”
Norberto Babbio y Nicola Matteucchi: Diccionario de política, México, Siglo XXI, 1985.

La Voluntad General

“En lugar de volver nuestras fuerzas contra nosotros, unámoslas en un poder supremo que nos gobierne según sabias leyes, que proteja y defienda a todos los miembros de la asociación, rechace los enemigos comunes y nos mantenga en eterna concordia. No basta con tener ciudadanos y con protegerlos; es preciso además cuidar de su subsistencia. Satisfacer las necesidades públicas es una consecuencia evidente de la voluntad general.”
Jean-Jacques Rousseau: El contrato social, México, Porrúa, 1992.

Ciencia e Industria

"La expansión sin precedentes del capitalismo no hubiera sido posible sin la contribución del desarrollo científico y tecnológico. La crisis fue un gran acicate para el desarrollo de la ciencia aplicada a la industria.
Esta tendencia se acentuó a fines de siglo y dentro de las industrias básicas implicó el comienzo de la utilización de la energía eléctrica y el motor de combustión interna que significó la introducción de los derivados del petróleo en reemplazo del carbón como combustible. Con el empleo de la energía eléctrica aparecieron múltiples inventos que hoy forman parte de nuestra visa cotidiana, como por ejemplo la lamparilla eléctrica y el gramófono (primer artefacto apto para la reproducción de sonidos) inventados por el norteamericano Thomas Alva Edison, el teléfono inventado por Alexander Graham Bell o el cine, cuya invención se debe a los hermanos Lumiére, de Francia. La introducción del petróleo permitió el desarrollo del automóvil y de los primeros aviones de motor.
Pero los cambios también afectaron la organización laboral y una de las innovaciones de ese periodo fue lo que se conoció como “organización científica del trabajo”. Este sistema, que se asoció con el nombre de su introductor, el ingeniero Taylor, consistía en fragmentar el proceso de trabajo en muchas tareas más pequeñas medidas cronométricamente para determinar el tiempo que duraba el trabajo completo; luego se analizaba si el tiempo podía ser reducido para que la producción fuera mayor, más rápida y de menor costo. El “taylorismo”, como se conoció esta forma de organizar el trabajo, establecía un sistema de incentivos por productividad, dado que el poder medir el tiempo necesari9o para producir un determinado bien, era posible premiar a quienes lo superaran. De esta forma la competencia se establecía también entre los trabajadores.
El taylorismo generó muchas reacciones porque determinó que los trabajadores perdieran todo control sobre la forma de realizar su trabajo y por lo tanto que temieran que los incentivos significaran la introducción del trabajo a destajo, es decir, el pago del salario en función de la cantidad de bienes producidos y no de la jornada laboral.
La complejización de las empresas también condujo al crecimiento del número de empleados administrativos, los llamados “trabajadores de cuello blanco”, y a un cambio del perfil del empresario: las empresas no estaban dirigidas por sus dueños sino por un gran número de gerentes y funcionarios.
Historia. El Mundo Contemporáneo. Siglos XVIII, XIX y XX. (pág. 73). Estrada, 2000, Bs. As.

Paradigmas

“El paradigma efectúa la selección y la determinación de la conceptualización y de las operaciones lógicas. Designa las categorías fundamentales de la inteligibilidad y efectúa el control de su empleo. Los individuos conocen, piensan y actúan según los paradigmas inscriptos culturalmente.”
Edgar Morin. Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Buenos Aires, Ediciones Nueva Visión, 2000.

Colegios

- INSTITUTO SAN CARLOS BORROMEO
- ESCUELA MEDIA N° 2
- ESCUELA MEDIA N° 3
- ESCUELA MEDIA N° 7
- INSTITUTO MAIPÚ
- INSTITUTO NTRA. SEÑORA DE LA MISERICORDIA
- INSTITUTO NTRA. SEÑORA DE LAS NIEVES
- INSTITUTO DEL ROSARIO

Determinismos

Cuando sumamos nuestras tendencias a cometer estos errores generales a la realidad sociopolítica de una xenofobia que tantas veces (y tan lamentablemente) regula nuestra actitud hacia los “otros” juzgados inferiores, aprehendemos la potencia del determinismo biológico como arma social: pues “los otros” serán, como consecuencia, rebajados y su condición económica inferior ratificada como una consecuencia científica de su ineptitud innata más bien que de las injustas opciones de la sociedad. Permítaseme, pues, repetir la gran frase de Darwin: “Si la miseria de nuestros pueblos no es causada por las leyes de la naturaleza, sino por nuestras instituciones, cuán grande es nuestro pecado”.
Stephen Gould, La falsa medida del hombre.

El Animal que Habla

"Al hombre se le llama en griego zoon phonanta, animal que habla. Lo que diferencia a la humanidad de las bestias es su capacidad de crear un sistema de signos audibles capaces de representar no sólo sus pensamientos y sensaciones sobre el mundo exterior, sino también ese propio mundo. Ustedes me dirán que existen algunas aves que hablan y que algunas, como las cotorras, llegan a hablar muy bien. Los chimpancés pueden aprender ciertas palabras y estructuras de un lenguaje sencillo. Pero sólo los seres humanos presentan la capacidad de crear una lengua completa, que no consista únicamente en mímicas parciales o en unos pocos nombres o verbos. Cuando un animal comienza a hablar se llama a sí mismo hombre.Todos tenemos una idea vaga –completamente falsa, por lo demás- de un primer hombre primitivo profiriendo gruñidos y aullidos como Tarzán y acompañando la bronca melodía de estos vocablos con un redoble de golpes en el pecho. Pero puede afirmarse con seguridad casi plena que el lenguaje de los hombres no comenzó así. Ha de haber comenzado con un balbuceo incesante, seguramente en la oscuridad. La oscuridad es siempre aterradora, especialmente para el que está solo: muy temprano el hombre aprendió a apreciar la sensación de sociedad, lo tranquilizador de no estar solo después de que el sol se ha puesto, cuando la luna no se ha levantado todavía y la caverna carece de luz. El habla surgió seguramente antes del descubrimiento del fuego y seguimos tendiendo hasta hoy a usar el lenguaje simplemente como un modo de establecer y desarrollar el contacto humano, más que como medio de transmitir mensajes y expresar sensaciones (…)"
Anthony Burgess, El animal que habla

Globalización

“Mediante la explotación del mercado mundial, la burguesía dio un carácter cosmopolita a la producción y al consumo de todos los países. Con gran sentimiento de los reaccionarios, ha quitado a la industria su base nacional. Las antiguas industrias nacionales se han destruido y se destruyen continuamente. Son suplantadas por nuevas industrias, cuya introducción se convierte en cuestión vital para todas las naciones civilizadas, por industrias que ya no emplean materias primas nacionales, sino materias primas venidas de las más lejanas regiones, y cuyos productos no sólo se consumen en el propio país, sino en todas las partes del globo. En lugar de las antiguas necesidades, satisfechas con productos nacionales, surgen nuevas necesidades, que requieren productos de los países más remotos y los climas más diversos. En lugar del antiguo aislamiento de las regiones y naciones que se bastaban a sí mismas, se establece un intercambio universal, una interdependencia universal de las naciones. Y esto se refiere tanto a la producción material como a la intelectual. La producción intelectual de una nación se convierte en patrimonio común de todas. El exclusivismo nacional resulta día a día más imposible; de las literaturas nacionales y locales nace una literatura universal.”
Friedrich Engels y Karl Marx: El manifiesto comunista, Buenos Aires, Ediciones del Siglo, 1969.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Paradigmas

“El paradigma efectúa la selección y la determinación de la conceptualización y de las operaciones lógicas. Designa las categorías fundamentales de la inteligibilidad y efectúa el control de su empleo. Los individuos conocen, piensan y actúan según los paradigmas inscriptos culturalmente.”
Edgar Morin. Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Buenos Aires, Ediciones Nueva Visión, 2000.

Hechos como Cosas

“La proposición de acuerdo con la cual es necesario tratar a los hechos sociales como a cosas –una proposición que está en la base misma de nuestro método—es una de las que han suscitado mayor oposición. Se consideró paradójico y escandaloso que asimilásemos las realidades del mundo social a las del mundo exterior. Esa actitud implica equivocar gravemente el sentido y el alcance de dicha asimilación, cuyo objeto no es reducir las formas superiores del ser a las formas inferiores, sino, por el contrario, reivindicar para las primeras un grado de realidad por lo menos igual al que todo el mundo concede a las últimas.
En efecto, ¿qué es una cosa? La cosa se opone a la idea como lo que se conoce desde fuera a lo que se conoce desde dentro. Llamamos cosas (…) a todo aquello de lo cual no podemos formarnos una idea adecuada mediante un simple procedimiento de análisis mental, todo lo que el espíritu puede llegar a comprender únicamente con la condición de salir de sí mismo, mediante observaciones y experimentaciones, pasando progresivamente de los caracteres más externos y más inmediatamente accesibles a los menos visibles y más profundos. Por consiguiente, tratar a los hechos de cierto orden como a cosas (…) significa adoptar frente a ellos cierta actitud mental. Implica abordar su estudio partiendo del principio de que se ignora absolutamente lo que son, y de que sus propiedades características, como las causas desconocidas de las cuales dependen, no pueden develarse apelando a la introspección, por más minuciosa que ésta sea.”
Émile Durkheim, Las reglas del método sociológico, Buenos Aires, Editorial La Pléyade, 1978.

Paradigmas

“El paradigma efectúa la selección y la determinación de la conceptualización y de las operaciones lógicas. Designa las categorías fundamentales de la inteligibilidad y efectúa el control de su empleo. Los individuos conocen, piensan y actúan según los paradigmas inscriptos culturalmente.”
Edgar Morin. Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Buenos Aires, Ediciones Nueva Visión, 2000.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Globalización

“Mediante la explotación del mercado mundial, la burguesía dio un carácter cosmopolita a la producción y al consumo de todos los países. Con gran sentimiento de los reaccionarios, ha quitado a la industria su base nacional. Las antiguas industrias nacionales se han destruido y se destruyen continuamente. Son suplantadas por nuevas industrias, cuya introducción se convierte en cuestión vital para todas las naciones civilizadas, por industrias que ya no emplean materias primas nacionales, sino materias primas venidas de las más lejanas regiones, y cuyos productos no sólo se consumen en el propio país, sino en todas las partes del globo. En lugar de las antiguas necesidades, satisfechas con productos nacionales, surgen nuevas necesidades, que requieren productos de los países más remotos y los climas más diversos. En lugar del antiguo aislamiento de las regiones y naciones que se bastaban a sí mismas, se establece un intercambio universal, una interdependencia universal de las naciones. Y esto se refiere tanto a la producción material como a la intelectual. La producción intelectual de una nación se convierte en patrimonio común de todas. El exclusivismo nacional resulta día a día más imposible; de las literaturas nacionales y locales nace una literatura universal.”
Friedrich Engels y Karl Marx: El manifiesto comunista, Buenos Aires, Ediciones del Siglo, 1969.

La Voluntad General

“En lugar de volver nuestras fuerzas contra nosotros, unámoslas en un poder supremo que nos gobierne según sabias leyes, que proteja y defienda a todos los miembros de la asociación, rechace los enemigos comunes y nos mantenga en eterna concordia. No basta con tener ciudadanos y con protegerlos; es preciso además cuidar de su subsistencia. Satisfacer las necesidades públicas es una consecuencia evidente de la voluntad general.”
Jean-Jacques Rousseau: El contrato social, México, Porrúa, 1992.

La Legitimidad

“En el lenguaje ordinario el término legitimidad tiene dos significados: uno es casi sinónimo de justicia o razonabilidad; el otro, que aparece en el lenguaje político, se refiere a la existencia de acuerdos, de aceptación, de consenso respecto a las normas y los valores de un grupo o de una sociedad. Este consenso asegura la obediencia sin que sea necesario recurrir a la fuerza. Por lo tanto, todo poder intenta ganar consenso para que se lo reconozca como legítimo, transformando la obediencia en adhesión. La creencia en la legitimidad es, pues, un elemento integrante de las relaciones de poder que se desarrollan en el ámbito de una sociedad, en especial en el orden político, en el Estado.”
Norberto Babbio y Nicola Matteucchi: Diccionario de política, México, Siglo XXI, 1985.

El Poder y la Obediencia

“El concepto de poder es sociológicamente amorfo. Todas las cualidades imaginables de un hombre y toda suerte de constelaciones posibles pueden colocar a alguien en la posición de imponer su voluntad en una situación dada. El concepto de dominación tiene, por eso, que ser más preciso, y sólo puede significar la probabilidad de que un mandato sea obedecido.
Obediencia significa que la acción del que obedece transcurre como si el contenido del mandato se hubiera convertido, por sí mismo, en máxima de su conducta, es decir, como si se hubiese incorporado como propio; en otros términos, se haya internalizado.”
Max Weber: Economía y sociedad. México. Fondo de Cultura Económica, 1964.

Los Roles

“La palabra rol se refiere a unidades de conducta que (1) por su recurrencia, resaltan como regularidades y que (2) están orientadas hacia la conducta de otros actores. Estas interacciones recurrentes forman patrones de conducta mutuamente orientadas. Los roles son interpersonales, están orientados hacia y por las conductas de los otros. Estos otros, que esperan cosas de nosotros, también están desempeñando roles: nosotros esperamos que actúen de cierta manera y que se abstengan de actuar de otra forma.
Gran parte de nuestra conducta social, tal como la conocemos en nuestra experiencia directa, se realiza con el fin de cumplir con las expectativas de otros. En este sentido, nuestros enemigos a menudo nos controlan tanto como nuestros amigos. La mujer y los hijos de un padre, en una familia patriarcal, esperan que éste se comporte, de cierto modo cuando se enfrenta con ciertas situaciones y, a su vez, él espera que ellos actúen de cierta forma típica.”
H. Perth y C. Wright Mills: Carácter y estructura social, Buenos Aires, 1971.

La Estructura Social

“La estructura social se refiere al hecho de que las sociedades no están formadas por acciones azarosas sino que son estables y están organizadas. La estructura de una sociedad se refiere a las regularidades que median las relaciones sociales en las que la gente se ve inmersa. La estructura social puede describirse como las vigas de un edificio o el esqueleto de un cuerpo, pero debemos tener cuidado de no llevar esta analogía demasiado lejos. Las sociedades sólo tienen pautas de organización distintas, en tanto la gente repite regularmente actividades en diferentes contextos de la vida social. Los rasgos estructurales de la sociedad tienen una gran influencia en nuestro comportamiento como individuos; al mismo tiempo, en nuestras acciones recreamos –y en alguna medida también alteramos—aquellas características estructurales.”
Anthony Giddens: Sociología, Madrid, Alianza, 1989.

domingo, 12 de octubre de 2008

Curso de articulación entre Escuela Media y Universidad

Media 10
Apellido y Nombre
Calabrese Laura
Colman Jaqueline
Córdoba Carmen
Flores, Elisabet
Gómez Laura
Manuelli, Carolina
Ortiz, Gabriela
Quintana, amanda

Media 9
Agüero Silvia
Agüero Cintia
Alamo Irina
Alcaraz Luis
Banegas Soledad
Belardi Rocío
Bogado Rocío
Casco Jésica
Castillo Carlos
Ciccone Antonella
Daneri Yésica
Echazú Rolando
Enrique Romina
Farías Betiana
Fernández Romina
Gallardo Ludmila
Galván Ivana
Giménez Micaela
Gómez Ariana
Hermida Sebastián
Insaurralde Natalia
Insúa Fabián
Juárez Daniel
Lares Natalia
Martín Pamela
Martínez Flavia
Martínez Karina
Morales Martín
Paz Cintia
Perez, Jennifer
Roldán Xoana
Scarsella Marina
Soto Juan
Torre Jonatan
Tula Karina
Vargas Ivana
Verdugo Andrea
Villafañe José

Media 13
Acosta Lucía
Andreu Brenda
Andreu Johana
Bergaglio Daiana
Díaz Pamela
Godoy Rodrigo
Honneker Florencia
Honneker Rodrigo
Martínez Emanuel
Michay Senger
Román Laura
Ruggirello Juana Leila

Media 1
Murguía, Gustavo

viernes, 10 de octubre de 2008

Capitales

"Los intelectuales muchas veces deben sus goces más puros sólo a la amnesia de la génesis que les permite vivir su cultura como un don de la naturaleza..."
Pierre Bourdieu, "Sociología y Cultura"

miércoles, 1 de octubre de 2008

La Ideología Dominante

“Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o, dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante. La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, por término medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente. Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, las mismas relaciones materiales dominantes concebidas como ideas; por tanto, las relaciones que hacen de una determinada clase la clase dominante, o sea, las ideas de su dominación.”
Karl Marx y Friedrich Engels: La Ideología alemana, Progreso, Moscú, 1973.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

4ºA Instituto Nuestra Sra. de la Misericordia

Alcaraz, M

De Andrés, J
Apollaro, M
Baldi Oliva, D
Boldrini, E
Cancelas, M
Casasola, M
Cerles, F
Chiarini, C
Della Torre, M
Españón, M
Florit, M
Forte, M
Freddi, V
Gago Galvagno, Lucas
Galofaro, D
Iovane, M
Lara, M
Ledesma, S
Maneiro, P
Mileto, M
Moreira, M
Pelleriti, S
Peluso, B
Perez, M
Petty, A
Rocha, M
Salvemini, C
Sanchez Kulik, A
Sanchez, R
Soler, A
Spadetto, M
Speratti, P
Spertino, M
Szeles, L
Tomassevich, D
Torresan, M

sábado, 30 de agosto de 2008

5º Instituto Nuestra Señora de las Nieves

1 -Alvarez Nuria
2 -De Chazal Agustina
3 -Di Bellonia Julián
4 -Gayoso Laura
5 -Giovanni Julián
6 -Goncalves Paula
7 -Gonzalez Melisa
8 -Grillo Christian Gabriel
9 -Gubert Kevin
10 -Jorgensen Ezequiel
11 -Lanza Natalia
12 -Lopez Noelia
13 -Lucioni Sebastián
14 -Martinez Yanina
15 -Oblak Antonio
16 -Pugliese Palacios Nicolás
17 -Sanaglioni Antonella
18 -Seleme Ali
19 -Vecino Malen

sábado, 21 de junio de 2008

Código Gestual

Felices ante el éxito en los recientes trimestrales, las alumnas transmiten con sus manos un confuso mensaje a los observadores de la foto. (Vitulli, Bizai, Funes, Gonzalez, Marani, Reaño-3°B San Carlos Borromeo).

viernes, 20 de junio de 2008

¿Testigo Mudo?

El pizarrón, en un día de furia expresiva (3°A - San Carlos Borromeo )



miércoles, 18 de junio de 2008

Determinismos

Cuando sumamos nuestras tendencias a cometer estos errores generales a la realidad sociopolítica de una xenofobia que tantas veces (y tan lamentablemente) regula nuestra actitud hacia los “otros” juzgados inferiores, aprehendemos la potencia del determinismo biológico como arma social: pues “los otros” serán, como consecuencia, rebajados y su condición económica inferior ratificada como una consecuencia científica de su ineptitud innata más bien que de las injustas opciones de la sociedad. Permítaseme, pues, repetir la gran frase de Darwin: “Si la miseria de nuestros pueblos no es causada por las leyes de la naturaleza, sino por nuestras instituciones, cuán grande es nuestro pecado”.


Stephen Gould, La falsa medida del hombre.

viernes, 2 de mayo de 2008

El Animal que Habla

Al hombre se le llama en griego zoon phonanta, animal que habla. Lo que diferencia a la humanidad de las bestias es su capacidad de crear un sistema de signos audibles capaces de representar no sólo sus pensamientos y sensaciones sobre el mundo exterior, sino también ese propio mundo. Ustedes me dirán que existen algunas aves que hablan y que algunas, como las cotorras, llegan a hablar muy bien. Los chimpancés pueden aprender ciertas palabras y estructuras de un lenguaje sencillo. Pero sólo los seres humanos presentan la capacidad de crear una lengua completa, que no consista únicamente en mímicas parciales o en unos pocos nombres o verbos. Cuando un animal comienza a hablar se llama a sí mismo hombre.
Todos tenemos una idea vaga –completamente falsa, por lo demás- de un primer hombre primitivo profiriendo gruñidos y aullidos como Tarzán y acompañando la bronca melodía de estos vocablos con un redoble de golpes en el pecho. Pero puede afirmarse con seguridad casi plena que el lenguaje de los hombres no comenzó así. Ha de haber comenzado con un balbuceo incesante, seguramente en la oscuridad. La oscuridad es siempre aterradora, especialmente para el que está solo: muy temprano el hombre aprendió a apreciar la sensación de sociedad, lo tranquilizador de no estar solo después de que el sol se ha puesto, cuando la luna no se ha levantado todavía y la caverna carece de luz. El habla surgió seguramente antes del descubrimiento del fuego y seguimos tendiendo hasta hoy a usar el lenguaje simplemente como un modo de establecer y desarrollar el contacto humano, más que como medio de transmitir mensajes y expresar sensaciones (…)
Anthony Burgess, El animal que habla

Umbrales de la Semiótica

En el momento que el australopiteco utiliza una piedra para descalabrar el cráneo de un mono, todavía no existe cultura, aunque en realidad transforma un elemento de la naturaleza en utensilio. Digamos que surge cultura cuando: a) un ser pensante establece una nueva función de la piedra; b) lo “denomina” “piedra que sirve para algo”; c) la reconoce como “la piedra que corresponde a la función X y que tiene el nombre Y”. Estas tres condiciones ni siquiera implican la existencia de dos seres humanos. Es necesario que quien utiliza la piedra por primera vez considere la posibilidad de transmitir al día siguiente (aunque sea a sí mismo) la información adquirida y que para ello elabore un artificio mnemónico. Utilizar una piedra por primera vez no es cultura. Establecer qué y cómo la función puede repetirse y transmitir esa información, esto sí lo es. El hombre se convierte en emisor y destinatario de una comunicación. En el momento en que se produce la comunicación entre dos seres humanos, es fácil imaginar que lo observable es el signo verbal o pictográfico con el cual el emisor comunica al destinatario el objeto piedra y su posible función, por medio de un nombre (por ejemplo “hundecráneos” o “arma”). El objeto cultural se ha convertido en el contenido de una posible comunicación verbal. El emisor puede comunicar la función del objeto incluso sin denominarlo verbalmente, sino tan solo mostrándolo. Desde el momento en que el posible uso de la piedra ha sido conceptualizado, la propia piedra se convierte en signo concreto de su uso virtual. Por lo tanto se trata de afirmar que desde el momento en que existe sociedad, cualquier función se convierte automáticamente en signo de tal función. Esto es posible a partir del momento en que hay cultura. Pero existe cultura solamente porq ue esto es posible.
Con todo esto no queremos decir que la cultura sea solamente comunicación, sino que puede comprenderse mejor si se la examina desde el punto de vista de la comunicación.
Humberto Eco, Los umbrales de la semiótica (Adaptación)

martes, 22 de abril de 2008

4°B Instituto Ntra. Señora de la Misericordia

Ares, F
Barina, V
Barragan, M
Bouhet, B
Derudi, N
Fernandez Pohle, D
Freijo Becchero, A
Gago Galvagno, M
García, F
Giacometti Komel, G
Gomez Coscarella, N
Gonzalez Castillo, G
Guindon, G
Jatib, T
Kalfaian, J
Livio, A
Lupi Eijo, M
Manduca, E
Marchese, L
Martinez Fuente, J
Marzan, N
Montagna, N
Nuñez Rodriguez, L
Perez Huczok, M
Rodriguez Trinta, A
Rovatti, S
Sanchez, R
Sgro, F
Suarez Vieiro, J
Tate Enriquez, C
Torresan, M
Valentich, M
Vallone, A
Vitale, P
Zanotti, N

3° Instituto Maipú

Bergman,
Blanco, Lucas
Cáceres, Maximiliano
Compagnoni, Stéfano
Maidana, Jonhatan
Perelmiter, Favio
Terranova, Diego
Zagari, Esteban
Amolef, Victoria
García, Andrea
Godoy, Tamara
Gomez, Ayelén
González, Malena
Malanca, Bárbara
Palucito,
Procopio,
Sanchez, Estephania
Sanchez, Nahir

miércoles, 9 de abril de 2008

2° 9° Escuela Media N° 3

Ardura Fernando
Conde Ariel
Córdoba Matías
Fábrega Ignacio
González Rolando
Jarriot Jonhatan
Maldonado Ezequiel
Orellana Diego
Rocha Alejandro
Alvarez Reyes Agustina
Frías Ayelén
Garnica Paola
Martinez Jeny
Perez Aguirre Andrea
Vera Florencia

1° 9° Escuela Media N° 2

Alarcón Emiliano
Bertello Federico
Biega Juan
Cañete Daniel
Casanova Hernán
Fernandez Urquiza Gaspar
Lalli, Christian
Lamoglia Javier
Marcino Fabián
Marilingo Andrés
Perez Marcelo
Soza Emiliano
Almará Agustina
Cerbino Lourdes
Coronel Eliana
Dinelli Camila
Gauna Giselle
Gernet Lucila
Gomez Virardi Jennifer
Iacovo Antonella
Lopez Micaela
Manío Bárbara
Ortiz Ayelén
Pena Florencia
Pereira ana
Ponce Florencia
Rossi Ornella
Toledo Giuliana
Velez Erika

martes, 1 de abril de 2008

Lo Aparentemente Natural

“Cada vez que, pongamos por caso, encendemos la luz en nuestras casas, solemos pensar que esto es natural puesto que pagamos la última factura. Pasamos por alto que detrás de esa luz que se enciende como por arte de magia está el trabajo cotidiano de los obreros que mantienen el servicio o de quienes construyeron la represa hidroeléctrica capaz de alimentar la red, sin contar con los años de estudio e investigación que hicieron falta para que algo como la producción de energía eléctrica, y hasta la propia lamparita, fueran posibles. En ese acto aparentemente banal se condensan años, incluso siglos, de cooperación colectiva, tanto física como mental (…).” Dardo Scavino: La era de la desolación

lunes, 24 de marzo de 2008

Preguntas

“Me había criado en los arrabales de Nueva York, en la década de 1930. Mi madre había trabajado en una fábrica de ropa desde la época de mis más antiguos recuerdos, mi padre había muerto cuando yo era un niño. A mi alrededor veía por todas partes los hoovervilles (nombrados así por Hoover, el presidente de Estados Unidos en esa época), barrios precarios de chapa ubicados cerca de los muelles del East River donde los desocupados vivían en casas improvisadas y hurgaban en los tachos de basura en busca de comida. Tarde por la noche solía ir con una pandilla de otros muchachos a los mercados de verdura al por mayor del West Side a robar papas, o a recoger tomates magullados en la calle para llevarlos a casa, o a comer alrededor de las pequeñas fogatas que hacíamos en la calle con las cajas rotas de los mercados. Quería saber simplemente por qué tenía que existir eso. Era inevitable que me hiciera sociólogo.”

Daniel Bell: “El gran inquisidor y Lukács” en Vuelta, N°81, México, 1981.

sábado, 22 de marzo de 2008

El Pragmatismo


“…la posesión de pensamientos verdaderos significa en todas partes la posesión de unos inestimables instrumentos de acción, y (…) nuestro deber para alcanzar la verdad, lejos de ser un mandamiento divino o una “pirueta” impuesta a sí mismo por nuestro intelecto, puede explicarse por excelentes razones prácticas.”

William James, Concepción de la verdad según el pragmatismo.

Conocimiento y Saber

“Conocimiento” y “saber”, a veces se emplean como equivalentes. Sin embargo, saber tiene un significado más amplio que conocer. El término “saber” está relacionado etimológicamente con “sabor”, se trata de probar las cosas y percibir su gusto. De hecho, solemos decir “sé andar en bicicleta” en lugar de “conozco andar en bicicleta”, o “sé cocinar” que no es lo mismo que “conozco la receta del tiramisú”. En este sentido, saber podría asemejarse a una habilidad o capacidad técnica. Aunque también el saber se entiende como saber conceptual a diferencia del conocimiento que siempre está asociado a la experiencia directa y verificable. El saber no está necesariamente relacionado, como el conocimiento, con situaciones objetivas sino que también puede referirse a todo tipo de situaciones subjetivas. Por lo tanto, no es posible hablar de un “conocimiento vulgar”, pero sí de un “saber vulgar”, que puede basarse en la experiencia de vida.

Filosofía ES.5 , Editorial Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires, Programa Textos Escolares para Todos, 2007.

El Placer

“El placer es el principio y el fin de una vida feliz, porque lo hemos reconocido como un bien primero y congénito, a partir del cual iniciamos cualquier elección o aversión y a él nos referimos al juzgar los bienes según la norma del placer y del dolor”

Epicuro, Carta a Meneceo.

domingo, 16 de marzo de 2008

Sentido común y Perspectiva sociológica

“Estamos tan poco habituados a tratar científicamente los hechos sociales que ciertas proposiciones contenidas en esta obra, probablemente, sorprenderán al lector. Pero si existe una ciencia de las sociedades, es preciso tener en cuenta que no consiste en una simple paráfrasis de los prejuicios tradicionales, sino que nos hace ver las cosas de forma distinta de cómo las ve el vulgo, porque el objeto de toda ciencia es hacer descubrimientos y todo descubrimiento desconcierta, más o menos, a las opiniones ya admitidas. Por consiguiente, a menos que se conceda al sentido común en sociología una autoridad que no tiene desde hace mucho tiempo en las otras ciencias –y no se ve de dónde podría venirle—es preciso que el sabio se decida resueltamente a no dejarse intimidar por los resultados obtenidos en sus investigaciones, si éstas de han realizado metódicamente. Si el buscar la paradoja es propio de un sofista, rehuirla. Cuando es impuesta por los hechos, es propio de un espíritu sin valentía o sin fe en la ciencia.
Por desgracia, es más fácil admitir esta regla en principio, y teóricamente, que aplicarla con perseverancia. Estamos todavía demasiado acostumbrados a zanjar todas estas cuestiones de acuerdo con las sugerencias del sentido común para que podamos fácilmente mantenerlo a distancia de las discusiones sociológicas. Aunque nos creamos liberados de él, el sentido común nos impone sus juicios sin que nos demos cuenta. Sólo una larga y especial práctica puede evitar tales desfallecimientos. He aquí lo que pedimos al lector que tenga la bondad de no perder de vista. Que considere siempre presente que los modos de pensar a los que él es más propenso son más bien contrarios que favorables al sentido científico de los fenómenos sociales y, por consiguiente, que se ponga en guardia contra sus propias impresiones. Si se abandona a ellas, sin resistencia, corre el riesgo de juzgarnos sin habernos comprendido (…)”
Emilio Durkheim, prólogo de Las reglas del método sociológico

lunes, 10 de marzo de 2008

3°B San Carlos Borromeo

Bruno,Mathias
Fiorello,Mariano
Rogna Sebastian
Vera,Mauricio
Vidosa, Oscar
Arriola, M Beatriz
Bernardez, Julieta
Bizai, Noelia
Chiantore,Paola
Denkoff,Keila
Duarte,Camila
Funes,Jessica
Gonzales,Ayelen
Marani,Mariela
Muñoz Alizares, Jennifer
Reaño,Cynthia
Rivarola, Ayelen
Scarimbolo, Florencia
Teseira, Micaela
Vallejo, M Belen
Vera, Nahir
Vitulli,Yohanna

3°A San Carlos Borromeo

Augimeri,Ezequiel
Ayala,Gabriel
Belondi, Jeremias
Brandan,Cristian
Chiarini,Emiliano
Ferrero,Rodrigo
Mendez, Eduardo
Pascual,Lucas
Salerno,Maximiliano
Salinas,Fernando
Ardiz,M Fernanda
Britez,Jesica
Cindola,M Agostina
Corleto,Andrea
Magista,Jaqueline
Matarese,Yanina
Miranda,Veronica
Patiño,Barbara
Polchlopek,Yanina
Rojas,Jessica
Tolosa,Yanina

2°B San Carlos Borromeo

Aci, Emiliano
Andrijasewich,Pedro Hernan
Benitez,Nicolas Ricardo
Brutto, Ricardo
Chaver,Martin
Contartese,Ernesto Jose
Diaz,Pablo
Maineri,Pablo Gabriel
Pennacchio,Juan Manuel
Pignataro,Matias Ignacio
Rau, Emanuel
Ruiz,Emmanuel Alejandro
Santos, Ariel
Veron,Carlos Marcelo
Villafañe,Ezequiel Carlos
Agüero,Daiana Daniela
Aguirre,Andrea Soledad
Alfaro Prado,Paola Elizabeth
Almaraz,Analia
Alvarado,Carolina
Benitez,Mailen Soledad
Carcar,Noelia Soledad
Cykman Lazaro,Ludmila
Flecha,Florencia
Gauna,Ayelen Daiana
Grasso,Marina Irene
Hilarion Bugoa,Judith M.
Hochbaum,Chantal E.
Lopez,Noelia Mailen
Manganaro,Yemina Nerea
Moseichuk, Johana
Rosso,Priscila Desiree
Sarango,Jennifer Viviana

2°A San Carlos Borromeo

Aldonati,Lucas Gonzalo
Alvarenga,Ricardo Esteban
Blas,Leandro Martin
Caruso, Ezequiel
Castillo,Cristian Ignacio
Cruz Prieto, David
Finocchetti,Exequiel Leonel
Lacanale, Matías
Portillo,Mauricio Ezequiel
Procopio Lauria,Lucas
Tozzi, Rodrigo
Trinidad,Alan Demian
Abramowicz,Gabriela
Almada,Florencia Belen
Apechea, Nahir
Argañaraz,Andrea Belen
Beitone, Fernanda
Bolognini,Melody Daiana
Castellano,Maria Eugenia
Denti,Angie Giannina
Denti, Yamila
Echauri, Ayelén
Enriquez, Ludmila
Flores,Graciela Micaela
Guardia Melina
Jose,Romina Florencia
Medina Belen
Oviedo,Sheila Micaela
Pugliese,Carina Anabel
Quispe,Laura Elizabeth
Rosales,Micaela
Svriz,Antonella
Svriz,Evelyn

1° Año Instituto Maipú

Cánepa, Santiago
Cardalda, Leandro
Curi, Alexia
Disparito, Octavio
Fernandez, Florencia
Godoy, Aldana
Machado, Florencia
Maimones, Lucas
Mesilla, Fernanda
Naranjo, Natalia
Ocanto, Rocío
Orellana, Gonzalo
Peña, Cristian
Robles, Brian
Scordo, Gastón
Zorba, Iara

Cultura = Comunicación

“vivir es en gran medida, una cuestión de comunicación. El marido besa a su mujer, el cliente mira la etiqueta del precio, el alumno levanta la mano, la niñita sonríe. Todos se comunican. La gente se comunica de la mañana a la noche, sobre todo en el mundo moderno, donde la mayor parte de la gente se gana la vida comunicándose. (…)
En la sociedad moderna, gente diferente se comunica de diferentes maneras, como lo hace la gente de distintas sociedades en todo el mundo. Y la manera como la gente se comunica es la manera como vive. Es su cultura. ¿Quién habla con quien? ¿Cómo? ¿Acerca de qué?. Estas son preguntas que conciernen a la comunicación y a la cultura”. Alfred G. Smith

“La cultura es una compleja y dinámica ecología de personas, cosas, cosmovisiones, actividades y escenarios que fundamentalmente permanece estable, pero que también va cambiando en virtud de la comunicación de rutina y la interacción social. La cultura es un contexto. Es el modo que tenemos de hablar y de vestirnos, es lo que comemos y cómo lo preparamos, son los dioses que inventamos y los modos en que los veneramos, la forma en que repartimos el tiempo y el espacio, cómo bailamos, los valores que les inculcamos a nuestros hijos y todos los demás detalles que conforman nuestra vida cotidiana. Esta perspectiva de cultura implica que ninguna cultura es inherentemente superior a otra y que la riqueza cultural en modo alguno deriva de la posición económica” James Lull

“Quien se preocupa por la cultura cuando los salarios pierden 100 por ciento de su poder adquisitivo y la gente se desespera por llegar a fin de mes? Esta crítica podría tener al menos la eficacia de la sensatez ‘común’ si al hablar de cultura nos refiriéramos sólo a las bellas artes, a los libros, a los conciertos. Nos ocuparemos de eso, pero también del modo en que la gente come y piensa, se viste e imagina, arregla su casa y hace política, habla y se calla: en suma, lo que hace a un pueblo vivir de una forma que le da identidad y lo distingue. Hablamos de cultura como el conjunto de fenómenos que contribuyen, mediante la representación o reelaboración simbólica de las estructuras materiales, a comprender, reproducir o transformar el sistema social”.

Néstor García Canclini

jueves, 10 de enero de 2008

Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes y mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas.
Rodolfo Walsh

martes, 8 de enero de 2008

Los graffitis del mayo francés de 1968

Vale la pena leerlos con atención. Detrás de cada una de estas frases se perfila la figura de un joven, no mayor de 25 años, que, con su aerosol o su brocha en la mano, en una pausa del combate callejero, ha dejado su testimonio de una época y de un imaginario.

Viva la comunicación! Abajo la telecomunicación!
Dios: sospecho que eres un intelectual de izquierda.
Las paredes tienen orejas. Vuestras orejas tienen paredes.
La barricada cierra la calle pero abre el camino.
Cuando la Asamblea Nacional se convierte en un teatro burgués, todos los teatros burgueses deben convertirse en Asambleas Nacionales.
El patriotismo es un egoísmo en masa.
Nuestra esperanza sólo puede venir de los sin esperanza.
Gracias a los exámenes y a los profesores el arribismo comienza a los seis años.
Cambiar la vida. Transformar la sociedad.
Contempla tu trabajo: la nada y la tortura forman parte de él.
La emancipación del hombre será total o no será.
Queremos las estructuras al servicio del hombre y no al hombre al servicio de las estructuras.
No me liberen, ya basto para eso.
La revuelta y solamente la revuelta es creadora de la luz, y esta luz no puede tomar sino tres caminos: la poesía, la libertad y el amor (Breton)
La imaginación toma el poder.
En los exámenes responda con preguntas.
No puede volver a dormir tranquilo aquel que una vez abrió los ojos.
Olvídense de todo lo que han aprendido. Comiencen a soñar.
Desabrochen el cerebro tan a menudo como la bragueta.
Yo me propongo agitar a las gentes. No vendo el pan, sino la levadura (Unamuno)
La voluntad general contra la voluntad del general (alusión a De Gaulle).
La poesía está en la calle.
No queremos un mundo donde la garantía de no morir de hambre se compensa por la garantía de morir de aburrimiento.
No se encarnicen tanto con los edificios, nuestro objetivo son las instituciones.
Dejemos el miedo al rojo para los animales con cuernos.
Un pensamiento que se estanca es un pensamiento que se pudre.
Sean realistas: pidan lo imposible.
La selva precede al hombre; el desierto lo sigue.
Sociología Para la educación media y polimodal. Ediciones del Aula Taller.

lunes, 7 de enero de 2008

Verdad e Indeterminación

Para vivir, para respirar siquiera, tenemos que llevar a cabo el insensato esfuerzo de creer que el mundo o nuestros conceptos encierran un fondo de verdad. Desde que, por una u otra razón, el esfuerzo se distiende, retornamos a ese estado de indeterminación pura, donde, ya que la mínima certeza nos parece un desatino, cualquier forma de posición, cualquier adelanto o proclama del espíritu, adquiere el aspecto de una divagación. (…) (la duda, sin prevalerse de nada que la supera, se alimenta de sus propios conflictos, de esa guerra que la razón se declara a sí misma cuando, extenuada, atenta contra sus fundamentos y los vuelve del revés para, libre al fin, escapar al ridículo de tener que afirmar o negar lo que sea).
Emil M Cioran, Contra la historia

domingo, 6 de enero de 2008

Arte y Trabajo

“Si es verdad que en cada hombre se esconde un artista, que el hombre es el más dotado de sentido artístico de todos los animales, es cierto, asimismo, que tal disposición puede ser desarrollada y puede decaer. En la base del arte hay una capacidad de trabajo. El que admira el arte, admira un trabajo, un trabajo hábil y logrado. Y es necesario conocer alguna cosa de tal trabajo, a fin de admirar y gozar del resultado, es decir, de la obra de arte.”
Bertolt Brecht, Observación del arte y arte de la observación.

jueves, 3 de enero de 2008

Zoncera N°1

CIVILIZACIÓN Y BARBARIE

Antes de ocuparme de la cría de las zonceras corresponde tratar de una que las ha generado a todas —hijas, nietas, bis­nietas y tataranietas—. (Los padres son distintos y de distinta época —y hay también partenogénesis—, pero madre hay una sola y ella es la que determina la filiación).
Esta zoncera madre es Civilización y barbarie. Su padre fue Domingo Faustino Sarmiento, que la trae en las primeras páginas de Facundo, pero ya tenía vigencia an­tes del bautismo en que la reconoció como suya.
En Los profetas del odio y la yapa digo de la misma:
"La idea no fue desarrollar América según América, in­corporando los elementos de la civilización moderna; enrique­cer la cultura propia con el aporte externo asimilado, como quien abona el terreno donde crece el árbol. Se intentó crear Europa en América trasplantando el árbol y destruyendo lo indígena que podía ser obstáculo al mismo para su crecimien­to según Europa y no según América".
"La incomprensión de lo nuestro preexistente como hecho cultural o mejor dicho, el entenderlo como hecho anticultural, llevó al inevitable dilema: Todo hecho propio, por serlo, era bárbaro, y todo hecho ajeno, importado, por serlo, era civili­zado. Civilizar, pues, consistió en desnacionalizar
Que la oligarquía haya creído un éxito definitivo de la zoncera Civilización y barbarie, lo que llamó "el progreso" de la última mitad del siglo XIX y los años iniciales del presente, ha sido congruente con sus intereses económicos. Alienada al desarrollo dependiente del país, su prosperidad momentánea le hizo confundir su propia prosperidad con el destino nacional.
Arturo Jauretche, Manual de Zonceras Argentinas. Fragmento.

miércoles, 2 de enero de 2008

La Crisis

La Gran Depresión confirmó que algo funcionaba muy mal en el mundo. ¿Quién podía saber qué hacer al respecto? Muy pocos de los que ocupaban el poder en sus países y en ningún caso los que intentaban marcar el rumbo mediante instrumentos tradicionales de navegación, como el liberalismo y la fe tradicional, y mediante las cartas de navegar del siglo XIX, que no servían ya (…). No puede sorprender, por tanto, que los efectos de la Gran Depresión sobre la política y la opinión pública fueran tan grandes e inmediatos. Desafortunado el gobierno que estaba en el poder durante el cataclismo, ya fuera de derechas, como el del presidente Herbert Hoover (1928-32), o de izquierdas, como los gobiernos laboristas de Gran Bretaña y Australia. (…) en América latina, doce países conocieron un cambio de gobierno o de régimen en 1930-31; diez de ellos, a través de un golpe militar.
E. Hobsbawm,1996.